Querétaro, Qro.-
El pintor Santiago Carbonell cerró su cuenta de Facebook y no dará ninguna declaración adicional a lo que escribió el 3 de diciembre, al detallar las características del retrato que pintó de Felipe Calderón, que ya se encuentra en la Galería Presidentes de Palacio Nacional.
El contrato entre Carbonell y la Coordinación General de Administración para la realización del retrato al óleo de cuerpo entero del ex presidente Calderón se celebró el 30 de agosto, según datos del Portal de Obligaciones de Transparencia del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos, por un monto de 754 mil pesos.
Nacido en Quito, en 1960, y con nacionalidad española, Santiago Carbonell llegó a México en 1986 y reside en Querétaro. Es autor de obras como un mural en la Suprema Corte de Justicia. EL UNIVERSAL buscó al artista pero éste no respondió a las solicitudes de entrevista.
Un amigo cercano al pintor informó a EL UNIVERSAL que desde la mañana del martes Carbonell suspendió su cuenta de Facebook y salió de Querétaro.
En Facebook, Carbonell explicó cómo hizo el retrato de Calderón, lo que originó diversos comentarios, algunos a favor otros en contra.
En 2000 el artista había pintado el retrato de Ernesto Zedillo; pero en el caso del ex mandatario priísta no se hizo una ceremonia para inaugurar el cuadro, situación que si sucedió con Felipe Calderón cuando develó su retrato el 30 de noviembre con la presencia de los medios de comunicación y de destacados invitados, como el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
Durante los últimos cuatro meses Felipe Calderón mandó a realizar tres retratos al óleo de su persona (además, por tradición se hacen también bustos de los mandatarios). En el cuadro de Carbonell se puede ver al ex presidente recargado en un pedestal que tiene la escultura de José María Morelos y Pavón. El óleo se encuentra en la Galería Presidentes de Palacio Nacional, donde se exhiben los retratos del resto de los ex mandatarios, como Vicente Fox y Ernesto Zedillo.
“Siempre pensé que los retratos de gobernantes son un atavismo monárquico, un poco reñido con el ideal republicano, pero aún así hay tradiciones que perviven sin que nadie se detenga a preguntarse el porqué de ello. Este es el caso del retrato de los presidentes de México que adornan Palacio Nacional. En este caso me toco a mi pintarlo”, había dicho el artista.

