México, D.F.-
En el Nou Camp se vivió una nueva tragedia celeste: son 15 años desde la más reciente ocasión en la que levantaron un trofeo y, desde entonces, sólo acumulan frustraciones, burlas y un sentimiento de derrota que invade a los aficionados de La Máquina.
León los regresó a la realidad. El 3-0 fue lapidario para Cruz Azul, que se murió de nada precisamente en el estadio que hace tres lustros lo vio coronarse. Ahora, a esperar, a aguantar un semestre más, en espera de que por fin llegue un título, que se ha convertido en obsesión.
Desde aquel 7 de diciembre de 1997 cuando con un penalti de Carlos Hermosillo Cruz Azul sumó su octava estrella, se ha vivido una sequía inusual en la institución que ha perdido, hasta ahora, siete finales: cuatro en el torneo local, una de Libertadores y dos de Concachampions.
Boca Juniors en la justa continental del 2001 les arrebató la ilusión de coronarse. En el torneo de Concacaf, la temporada 2008-09 fue Atlante el encargado de dejarlos en la orilla; en la siguiente, en la 2009-10, Pachuca se convirtió en el verdugo.
En el torneo mexicano la situación no ha sido diferente. Primero Pachuca los privó de la gloria en el Invierno 1999; después, en el Clausura 2008, Santos los derrotó en la serie definitiva. Para el torneo Apertura 2008, Toluca se valió de los penaltis para dejarlos tendidos en el terreno y, finalmente, en el Apertura 2009, Monterrey los liquidó.
A esta maldición se le podría agregar las derrotas en torneos amistosos: la Copa Estrella del Milenio que perdió ante Chivas en 1999 y el segundo lugar en el Teresa Herrera del 2002.
La afición celeste sufre un fracaso más y vive una maldición que parece no tener fin, pese al desfile de técnicos y refuerzos que han tenido desde aquella final en el Nou Camp, en aquel medio día que Carlos Hermosillo, con sangre en el rostro, les dio una alegría que ya luce muy lejana.

