México, D.F.-
Reservado y de pocas palabras el director y crítico francés Léos Carax acudió al Festival de Nueva York para presentar la cinta “Holy Motors”, con la que generó gran controversia en el Festival de Cannes y se hizo con el Premio de la Juventud.
Para esta película, el cineasta volvió a contar con su actor fetiche, Denis Lavant, cuya actuación es memorable. En el curso de un día, Monsieur Oscar, interpretado por Lavant acude a nueve citas en París en las que va transformándose en diferentes personajes y viviendo una serie de bizarras experiencias.
Se trata de una apuesta arriesgada en la que Carax le da la posibilidad a Lavant de ponerse en nueve pieles distintas y hacer un ejercicio actoral encomiable.
El realizador sólo ha logrado filmar fuera de Francia con el cortometraje “Merde” de la pieza “Tokyo!”. “Llevo 20 años intentando hacer filmes fuera de París y que no traten de Francia ni se ubiquen ahí pero me ha sido imposible encontrar la financiación para ello. Así que ya odio París, lo único que me siguen gustando son sus puentes”, afirmó el escritor que aseguró que nadie quiere financiar sus obras si en ellas no trabaja Denis Lavant y las filma en la capital gala.
“A pesar de que Denis y yo llevamos dos décadas trabajando juntos y lo conozco desde que éramos jóvenes y hemos crecido juntos en esta profesión, no sé cómo es él en la vida real, pues nunca hemos cenado juntos o compartido algo más que un set o la preparación de un filme”, explicó el director que también dijo sentirse orgulloso de ver el gran actor en el que se ha convertido su fiel cómplice.
Pero de la que realmente no sabía nada era de la estrella australiana Kylie Minogue a quien contrató tras un casting que hizo en Inglaterra por recomendación de la escritora francesa Claire Denis.
“Sabía que necesitaba a una mujer bella y que supiera cantar para una escena con Lavant en la tienda departamental Samaritaine. Estaba haciendo casting por toda Inglaterra hasta que Claire me mencionó a Kylie, no tenía idea de quién era hasta que la vi en Londres”, contó Carax.
Léos es un director interesado en los actores arriesgados y que quieren experimentar cosas. “Aquellos que creen que todo es posible. Por eso hice esta película con un hombre que tiene un trabajo que le da la posibilidad de ir de una vida a otra. Visualmente está aburrido de sí mismo y necesita reinventarse. El toque de ciencia ficción me ayudó”, dijo el cineasta que suele despertar reacciones encontradas en su público.

