Roban camioneta y sotana a obispo en Piedras Negras

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Piedras Negras, Coah.-
Monseñor Alonso Gerardo Garza Treviño, obispo de la Diócesis de Piedras Negras, y el sacerdote Juan Armando Renovato, rector de la catedral, fueron víctimas de la delincuencia de este municipio. Dos maleantes los amenazaron con una pistola, los despojaron de una camioneta y se llevaron hasta la sotana del prelado. El vehículo fue recuperado tres horas después, pero la vestidura eclesiástica no.

“¿Para qué quieren la sotana, será para limpiar los carros?”, comentó en tono de broma el obispo, conocido por su grey como “el padre Lencho”, ya recuperado del susto que pasó pues pensó que los asaltantes les iban a disparar. “Nos van a matar, nos van a matar, le dije al padre”, recordó.

El martes, relató, cerca de las 10 de la noche, cuando regresaban de oficiar una misa en el municipio de Sabinas, en la Región Carbonífera, al entrar a Piedras Negras detuvieron la camioneta en un semáforo del boulevard República. Un sujeto bajó de un carro color gris que se estacionó del lado derecho.

“Se acercó con una pistola y me apunta a mí, que iba en el asiento del copiloto, y luego se dio la vuelta y encañonó al padre y nos ordenó: ‘¡Bájense! Dejen las carteras, los celulares y todo lo que traigan’. Y se llevó la camioneta (una Mazda, blanca, 2012), donde iba un iPad, un celular, y (Juan Armando) Revonato dejó su cartera en la que llevaba credenciales y como mil pesos en efectivo”, narró el obispo.

Posteriormente, reportaron el asalto a la policía. Tres horas después, localizaron la camioneta cerca de donde se las quitaron. Monseñor Garza Treviño dijo que él iba vestido de civil; la sotana la llevaba en el asiento de atrás. “Ellos (los sujetos que lo asaltaron), ni supieron quien era, menos de noche cuando todos los gatos son pardos”, detalló.

“Ya los perdoné. Pero les digo que dediquen su vida a algo que valga la pena, que sean gente de provecho, porque si siguen por ese camino van a terminar mal; sólo tienen dos posibilidades o los matan o van a dar a la cárcel”, sostuvo el prelado.

Por ahora, el teléfono de la catedral no ha dejado de timbrar. “Esa es la mejor parte de este episodio: el cariño, la atención y la dedicación de las personas, sacerdotes, religiosas, feligreses. Desde las cinco de la mañana, todo el día, me han hablado por teléfono, me han enviado correos, mensajes por celular, me han venido a ver”, aseguró.

“Día a día vivimos la violencia, los balazos, sobre todo después de la fuga masiva de 131 reos del penal de esta ciudad de Piedras Negras, lo que ha incrementado los enfrentamientos entre policías y maleantes”, remarcó.

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