Washington, E.U.-
En un intento por contener su caída en las encuestas, el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney, difundió ayer su declaración de impuestos 2011, que revela ingresos por 13.7 millones de dólares y el pago de 1.95 millones al fisco.
Según las cifras aportadas por la campaña de Romney, quien busca así atajar las denuncias de quienes le acusan de evadir impuestos a través de paraísos fiscales en las islas Caimán, el porcentaje de impuestos pagados por el candidato es del 14.4%, una carga modesta si se le compara con el promedio que paga la clase media: 25%.
En promedio, según adelantó la oficina del candidato, Romney habría pagado un 20.2% de impuestos en las últimas dos décadas.
La decisión de difundir su declaración de impuestos, cuando sólo faltan 45 días para las elecciones, busca detener la caída de Romney por la pendiente de la derrota.
Según el sondeo realizado esta semana por Reuters, el presidente Barack Obama mantiene una ventaja de 5 puntos a nivel nacional; encuestas realizadas por la cadena NBC y Wall Street Journal conceden al mandatario una ventaja de entre 5 y 7 puntos en Florida, Virginia y Ohio, que serán clave en los comicios del 6 de noviembre.
Otro sondeo, de la Universidad de Michigan, señala un avance del candidato demócrata en Michigan, el estado donde nació Romney y en donde Obama consiguió ayer ampliar el margen de ventaja hasta en 9 puntos, acentuando el nerviosismo republicano.
No sólo eso. Los pronósticos de observatorios de prospección electoral, como la sección del diario The New York Times conocida como “Five Thirty Eight”, vaticinan que Obama ganará el 6 de noviembre no sólo en el voto electoral, sino también en el voto popular.
En EU las elecciones presidenciales son indirectas. Es decir, aunque es probable que en noviembre voten más de 100 millones de electores, al final sólo 538 hombres y mujeres eligen al próximo presidente. Son los representantes del Colegio Electoral que, al final, elige al ganador que tendrá que alcanzar una mayoría mínima de 270 votos electorales.
De acuerdo con la proyección de “Five Thirty Eight”, Obama se hará con 308 votos electorales y el 51.1% del voto popular.
La crisis en la que se ha sumido la campaña de Romney tras difundirse un video en el que prácticamente tachó de “vividores” al 47% de la población estadounidense, ha alcanzado tales dimensiones que la esposa del candidato republicano ha tenido que salir en su defensa. “Ya basta, pongan alto a esto. La contienda es muy dura. ¿Quieren intentarlo? Pues súbanse al ring”, estalló Ann Romney durante una entrevista concedida a una radio de Iowa.
La esposa de Romney pasó luego un susto cuando, durante un vuelo de Omaha, Nebraska, a Los Ángeles, California, su avión tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia por detectarse humo en la cabina.
Ann salió ilesa y según las primeras investigaciones, el humo fue causado por un problema eléctrico.
Tampoco fue un buen día para el compañero de fórmula de Romney, Paul Ryan, quien fue abucheado por la Asociación Americana de Personas Jubiladas (AARP), la mayor del país, durante un discurso en el que explicaba su plan para hacer viable el programa público de cobertura médica para las personas mayores y en el que criticó la reforma sanitaria de Obama, conocida como “Obamacare”.
Mientras la campaña de Romney busca el modo de sortear la tormenta que desataron sus declaraciones durante una cena de recaudación, en mayo, y que fueron grabadas y difundidas esta semana por la revista Mother Jones, Obama está aprovechando la situación a su favor.
Ayer, en un mitin en Virginia, advirtió contra las propuestas de Romney que, dijo, han mostrado “desdén e ignorancia” frente a los problemas de la clase media, los jubilados y los veteranos de guerra.
“Francamente no creo que Estados Unidos pueda llegar muy lejos con líderes que desprecian a la mitad de la población acusándolos de hacerse las víctimas para vivir del Estado”, arremetió Obama.
Obama también se presentó ante los más de 35 millones de afiliados de la AARP, con muchos mejores resultados que Ryan. El presidente prometió a los jubilados que mantendrá una férrea defensa del sistema de Medicaid y Madicare —del que dependen la mayoría de ellos—.

