México, D.F.-
Son hombres que parecían tener tatuados los colores de un equipo, que alimentaban su historia con grandes actuaciones y que parecían haber jurado fidelidad eterna a una sola escuadra… hasta que algo se cruzó en su camino.
Ahora que Peyton Manning firmó con los Broncos de Denver es complicado imaginarlo con otros colores, pues durante 14 años (1998-2011) formó parte de los Potros de Indianápolis, sin embargo, no es el primer deportista que hace un cambio radical después de un paso genial por una escuadra.
En la NFL, Brett Favre vistió por 16 temporadas el jersey de los Empacadores de Green Bay, hasta que en el 2008 los “Cabeza de Queso” lo dejaron ir para darle mayor proyección a Aaron Rodgers.
Así, el “General” tuvo que jugar antes de su retiro con los Jets y Vikingos. Con Minnesota se quedó cerca de regresar a un Super Bowl.
Una situación similar tuvo Joe Montana, quien hizo historia con los 49ers de San Francisco durante las 14 temporadas que formó parte de la institución, con la que consiguió cuatro trofeos Vince Lombardi; sin embargo, no terminó su carrera con los gambusinos, jugó un par de temporadas con los Jefes de Kansas City, a los que metió a postemporada en ambas ocasiones, llegando en una de ellas a la Final de Conferencia, donde se quedaron cortos.
Otros casos similares fueron los de Jerry Rice, que tras 15 años con San Francisco pasó a los Raiders de Oakland y Seattle Seahawks; también, Joe Namath estuvo 12 años con los Jets, pero terminó su carrera en los Rams.
Johnny Unitas, quien 17 años fue parte de los Colts de Baltimore, se retiró en los Chargers.
En la NBA, Michael Jordan escribió una de las páginas más brillantes en el basquetbol con los Bulls de Chicago, a los que llevó a seis campeonatos en 13 temporadas, pero, al final de su carrera decidió volver por segunda vez del retiro para terminar su carrera profesional con los Wizards de Washington, aunque su regreso se dio más como un golpe publicitario.
También, Hakeem Olajuwon tuvo una brillante carrera con los Rockets de Houston desde la temporada 1984-85 hasta la 2000-2001, sin embargo, su carrera terminó con los Raptors de Toronto, con los que jugó su última temporada.
Patrick Ewing hizo lo mismo al pasar de los Knicks a los Supersónicos de Seattle y Orlando Magic; Karl Malone, tras una gran carrera en el Jazz de Utah, pasó a los Lakers en busca de ganar el título de la NBA, pero el equipo angelino cayó en las finales ante Pistones y el ‘Cartero’ se quedó sin anillo.
En el futbol uno de los casos más ilustrativos es el de Raúl González, un jugador histórico para el Real Madrid, pues surgió de su cantera y se convirtió en pieza fundamental de los merengues, hasta que, marginado del equipo, decidió seguir su carrera en la Bundesliga, jugando para el Schalke, con el que ha conseguido títulos y buenas actuaciones en Champions.
Pelé debutó con Santos de Brasil en 1956 y defendió sus colores durante 19 temporadas, cosechando grandes logros; en ese tiempo rechazó varias ofertas del futbol europeo, sin embargo, en el ocaso de su carrera decidió dejar al equipo de sus amores para jugar en Estados Unidos, con el Cosmos de NY, en otro golpe publicitario.
En el beisbol, Pete Rose brilló con los Rojos, sin embargo, quiso probar suerte en los Filis de Filadelfia y Expos de Montreal antes de regresar a Cincinnati a poner fin a su brillante carrera.
Sin llegar a ser históricos, David Beckham y LeBron James dejaron huella en Manchester United y Cavaliers de Cleveland, respectivamente, pero decidieron marcharse, causando revuelo.
Esos son solo algunos casos de atletas que tuvieron que dejar al que parecía el “equipo de sus amores” para enrolarse en otra escuadra, ya sea en busca de más dinero o de un nuevo reto deportivo.
Lejos están las historias de Larry Bird, Joe DiMaggio, Magic Johnson, John Elway, Dan Marino, entre otros, que iniciaron y terminaron su carrera defendiendo sólo los colores de un equipo.

