México, D.F.-
Visten los mismos colores, pero las actitudes son diferentes. A diferencia de hace cuatro años, cuando todos los jugadores vistieron trajes negros como una señal de unidad antes de enfrentar a los invictos Patriotas de Nueva Inglaterra, los Gigantes llegaron este lunes a la sede del Super Bowl sin trucos motivacionales.
Esta vez, Justin Tuck dejó el traje negro en la tintorería. El atuendo fue una decisión individual.
Al aterrizar en Indianapolis para una nueva final de la NFL contra Nueva Inglaterra, los Gigantes llegaron igual de confiados que aquella vez cuando pocos o nadie les concedían la posibilidad de doblegar a los favoritos Patriotas.
“No teníamos dudas”, dijo el guardia Chris Snee. “Hay que tener confianza cuando te subes al avión, llegas a este partido por alguna razón, no es por casualidad así que hay que llegar con confianza”.
Era el Super Bowl jugado a principios del 2008 en Arizona, cuando los Gigantes contra todos los pronósticos lograron una sorpresiva victoria de 17-14.
Si el domingo les toca ganar, esta vez no impresionará a nadie. Los Gigantes vencieron a los Patriotas en la temporada regular y llegan a Indianapolis con casi tanto impulso como su rival, que ha ganado 10 partidos en fila.
La racha para Eli Manning y compañía es de sólo cinco victorias, pero los Gigantes se ven mucho mejor con cada partido.
Tuck dijo que estos equipos no legan a estas instancias sin creer en ellos mismos.
“Podría malinterpretarse como arrogancia o alguna otra cosa”, dijo Tuck, quien es un sólido liniero defensivo de los Gigantes.
“Pero a final del día, cuando salimos al campo de juego, creemos que podemos ganar el partido. Si le preguntas a cualquier atleta y te dice algo diferente, entonces es que algo está muy mal”, agregó.
El “safety” Antrel Rolle siguió mostrando gran confianza.
“No me habría subido al avión si no esperara un triunfo”, dijo Rolle, quien perdió un Super Bowl en febrero del 2009 jugando por Arizona ante Pittsburgh. “Lo importante es que estamos aquí buscando el triunfo, ese resultado es el que queremos”.
Los Patriotas (15-3) entienden a los Gigantes porque se sienten igual.
“Es el último juego de la temporada, estoy seguro que ellos quieren ganar y nosotros también”, afirmó el “tackle” Vince Wilfork. “Son dos buenos equipos y ninguno se quiere ir derrotado, nadie quiere regalar nada en este juego”.
A diferencia de los Patriotas, que fueron despedidos por unos 25 mil aficionados, los Gigantes se fueron de Nueva York sin mucha atención.
El equipo siguió la rutina normal que realizaron durante toda la temporada cuando jugaban en gira.
Fue un vuelo corto y sin sobresaltos y algunos jugadores vieron películas mientras otros dormían.
“Llegar al Super Bowl emociona, es como un evento de carpeta roja y hay que estar listo”, dijo Snee.
Manning dijo que a pesar de los reflectores, no se pueden distraer.
“Cuando sientes que hay posibilidades de ser campeón, no quieres dejarlo ir”, concluyó.

