México, D.F.-
Blanco de innumerables críticas, hasta algunas que no le correspondían, hombre favorito del pueblo azulcrema para desahogar su frustración y culpable de todos los males que aquejan al club. Se trata de Miguel Layún, el futbolista de la infinita paciencia, el que se ha mantenido callado en el ojo del huracán.
Pese a los cuestionamientos sobre su desempeño y no jugar minuto alguno en el Apertura 2011, el veracruzano se mantiene en el club, más maduro, fortalecido tras resistir el temporal.
“Ha sido una experiencia difícil, pero al final bastante buena. He aprendido muchísimo este tiempo que he estado en el club”, comparte. “Las críticas han sido bastante fuertes y siempre he tratado de mantenerme al margen en eso, tratar de enfocarme en mi trabajo y obviamente espero que eso se pueda revertir más adelante”.
Ser optimista es su fórmula. Asume con tranquilidad el vendaval popular que ha tenido en las redes sociales a sus principales aliadas.
Sonríe al recordar el hashtag de Twitter con el que se aseguraba que “todo es culpa de Layún”.
“Fue algo muy cómico lo que pasó con el Twitter”, considera. “He tratado de tomar las cosas de la mejor manera”.
“Hay críticas que vienen con base al desempeño futbolístico y otras por el simple afán de molestar”.
Toma en cuenta a las primeras, aunque deja en claro que respeta todas. No desea enfrascarse en una batalla con la afición.
“La gente puede emitir su juicio, paga un boleto, espera un rendimiento de nosotros y está en todo su derecho”, finaliza.

