Monterrey, N.L. / Noviembre 3.-
Al encontrar elementos suficientes para su consignación, ayer 32 policías municipales fueron recluidos en el penal del Topo Chico, ubicado al poniente de la capital del estado.
Los indiciados fueron detenidos la primer semana de octubre por agentes federales. Al rendir su declaración ante el agente del Ministerio Público, los preventivos confesaron que efectuaban trabajos para células del crimen organizado, por lo cual recibían un pago en efectivo. Quedaron bajo arraigo mientras eran investigados.
Ayer miércoles, un juez determinó el auto de formal prisión contra los citados policías, por delitos en la administración de justicia y delincuencia organizada. Igualmente, fueron acusados por delitos cometidos contra instituciones oficiales y servidores públicos y espionaje, este último conocido como “halconeo”.
De los agentes recluidos en la cárcel de Topo Chico; dos pertenecían a la corporación municipal en Pesquería; 11 en Mina; ocho en Linares y 11 en Hidalgo.
Las fuerzas federales apoyan una estrategia de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) de Nuevo León, para efectuar una reestructuración de las corporaciones de seguridad en el estado.
En Aguascalientes, el juez Federal Primero de Distrito dictó auto de formal prisión en contra de 13 policías de la capital, entre los que se incluyen el jefe del Estado Mayor, Benjamín Andrade Esparza y el jefe Operativo, Efrén Lucino Pérez. El proceso penal se les inició por supuesta relación con la delincuencia, así como delitos contra la salud, en su modalidad de fomento.

