Sonidos clásicos de Austria y Alemania llenan Guanajuato

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Guanajuato, Gto. / Octubre 18.-
Philharmonia Quartett Berlin y la Orchester Wiener Akademie se encargaron de demostrar al público del Festival Internacional Cervantino que la llamada “música culta” siempre tendrá cosas nuevas que mostrarnos. Los recitales de ambas agrupaciones fueron una muestra de virtuosismo memorable en el primer fin de semana del FIC.
La jornada comenzó en el Templo de la Valenciana, donde en punto de las 12 horas inició la presentación de la Philharmonia Quartett Berlin (Alemania), que se encuentra integrada por cuatro de los mejores músicos de la sección de cuerdas de la Filarmónica de Berlín, Daniel Stabrawa (primer violín), Christian Stadelmann (segundo violín), Neithard Resa (viola) y Dietmar Schwalke (volonchelo).
La agrupación presentó un programa que incluyó dos piezas de Joseph Haydn, Cuarteto No. 63 en si mayor, Op. 76 No. 4, Hob. III:78 Sonnenaufgang (Amanecer) y Cuarteto No. 32 en do mayor, Op. 33 No. 3, Hob. III:39, Vogelquartett (Cuarteto del pájaro); y una de Beethoven, Cuarteto en mi menor, Op. 59 No.2.
Un concierto que logró emocionar al público asistente por la magistral ejecución de estas obras, a lo que se sumó al ambiente de recogimiento que provoca la Valenciana y la sencillez con la que estos artistas mantuvieron su trato con el público.
Neithard Resa explicó que en la actualidad la música orquestal está viviendo un momento difícil, incluso para aquellas agrupaciones que tienen una gran tradición, como la Filarmónica de Berlín, ya que debido a la globalización que se está viviendo en todas las áreas, el conservar su identidad y los sonidos de cada país, cada día es más complicado. Además dijo que la música de cámara se encuentra todavía en desarrollo, porque la gente se acerca a ella a través de la música orquestal o la ópera.
Un viaje al pasado
Al caer la noche se prendieron las luces del escenario del Teatro Juárez para recibir a la Orchester Wiener Akademie (Austria), que ofreció el programa La Viena clásica: Haydin, Mozart y Schubert, bajo la batuta del director Martin Haselböck.
El programa estuvo integrado por la Sinfonía No. 6 en re mayor “La mañana”, de Haydn; Sinfonía No. 40 Gran sol menor KV 550, de Mozart; y Sinfonía No. 5 en si bemol mayor D. 485, piezas que tuvieron una impecable sonoridad, a pesar de estar ejecutadas con instrumentes del siglo XVIII, los cuales no logran realizar las notas que se obtienen con los violines, violas o flautas modernas, pero esto tiene una razón.
“Quisiéramos acercarnos a la sonoridad de aquellas obras, de cuando se estrenaron hace dos siglos, entonces por qué no buscar estos instrumentos clásicos para tratar de apegarse al estilo y la sonoridad de esa época, por ejemplo, se encontraron 15 instrumentos que Liszt compró para su orquesta, entonces, a partir de eso podemos darnos cuenta cuáles eran los requerimientos técnicos, también basándose en los espacios donde esta música se compuso, saber cuál es la sonoridad que este compositor quería”, explicó Martin Haselböck.
Para esto los músicos de la orquesta primero tuvieron que practicar y conocer las piezas musicales utilizando los instrumentos modernos, para después trabajar con los antiguos, los cuales tienen ciertas diferencias, por ejemplo, el corno sin pistones y los violines usan cuerdas hechas a base de tripas de gatos, como en antaño. Explicó que siendo músicos modernos lo que buscaban era impactar con este programa, ya que una buena orquesta debe dominar tres repertorios, los compositores modernos, las obras modernas y las que están olvidadas que hay que buscar en las bibliotecas porque no es frecuente que estén dentro de los repertorios habituales, “más que los instrumentos de época lo más importante es la interpretación, y el mensaje que van a dar estos músicos al ejecutar esta obra”.
El director de la Orchester Wiener Akademie, Martin Haselböck, explicó que gracias al trabajo que ellos realizan, una figura como el actor John Malkovich, durante una cena le comentó que podrían amalgamar un personaje moderno con la música clásica, como sucedió en la obra “La comedia infernal”, donde interpreta a un asesino serial. “Es una manera muy interesante de atraer al público joven, que de otra manera no es tan fácil que se acerquen, ya no necesariamente queremos escuchar el formato sinfonía-concierto-sinfonía, entonces con estas propuestas el público más joven puede interesarse e ir a las salas de conciertos”.

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