Los colosos de Mueck toman San Ildefonso

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México, D.F. / Septiembre 21.-
No son más de 40 en total, incluidas las seriadas, las obras creadas por el escultor Ron Mueck. Al año hace alrededor de dos piezas; algunas se toman años entre su concepción y construcción. Sin excepción, todas sus obras difieren del tamaño humano: a mayor escala o una escala infinitamente menor, pero nunca igual a la humana. La razón: Mueck no busca imitar a la naturaleza.
Tras exponerse en el Museo Marco de Monterrey, donde fue vista por más de 167 mil personas, la exposición Ron Mueck llega a la ciudad de México con nueve obras, realizadas entre 2000 y 2009. Está abierta al público desde este miércoles y permanecerá hasta el 5 de febrero. Las obras se exhiben ahora en la planta baja del Antiguo Colegio de San Ildefonso, entre las salas tres a siete.
Las piezas, en su mayoría pertenecientes a grandes museos y galerías de Europa, así como a varias colecciones privadas, son algunas de las esculturas más innovadoras en el mundo del arte contemporáneo: a la perfección de su factura se suma un juego de escalas que responde a decisiones poéticas, así como la construcción de personajes en situaciones muy específicas, íntimas, solitarias, que resultan cautivantes para cualquier espectador.
Tiene obras en colecciones particulares como la del publicista Charles Saatchi y ha tenido exhibiciones en grandes muestras como la 49 Bienal de Venecia en 2001. Además, Mueck consiguió un récord para una obra suya en 1996 cuando su escultura Big Baby , que muestra un bebé de gran tamaño, alcanzó a venderse por 825 mil 250 libras (poco más de 17 millones de pesos).
La mayoría de las obras se encuentran en colecciones particulares; sólo algunas de las recientes están a la venta. Su obra es representada desde el año 2001 por Anthony d’ Offay (http://www.doffay.com).
El año de 1996 marcó un cambio para Ron Mueck, pues fue cuando comenzó a colaborar con su suegra Paula Rego, artista portuguesa. Creó luego Dead Dad (Papá muerto), una escalofriante obra de silicona acerca del cuerpo muerto de su padre, reducido aproximadamente a dos tercios del tamaño natural, la única obra de Mueck donde usa su propio pelo para el producto final. Con esa pieza, Mueck formó parte de la exposición “Sensation”, que incluyó también a otros “nuevos” artistas británicos, como Damien Hirst y los hermanos Jake y Dinos Chapman, y que fue una muestra que causó gran polémica entre los críticos y el público.
Hiperrealismo y escala
La muestra que llega al Distrito Federal incluye las piezas “Máscara II”, un autorretrato del artista; “A la deriva”, “Juventud”, “Naturaleza Muerta”, “Mujer con palos”, “Hombre en un bote”, “Maqueta de la boca de un hombre”, “Bebé”, “En la cama” y “Pareja acurrucada”.
Mueck estuvo hasta el martes en México para el montaje de la muestra, pero se fue un par de horas antes de la inauguración. Su asistente, Charles Sesche, explicó sobre el trabajo del creador australiano afincado en Londres:
“La obra de Ron va más allá del hiperrealismo, ese término empobrece el acercamiento a ella. Lo que hace que rompa con ese término es el juego con las escalas porque no tiene la escala natural nunca; o son miniaturas o son gigantescas. Frente a su obra estamos en un viaje distinto porque todas las expresiones nos cautivan y empezamos a imaginar qué es lo que estarán pensando, en qué mundo estarán, cómo estamos nosotros con relación a ellos. Es esta poética de Ron la que hace que su obra tenga una sutileza metafórica que va más allá de imitación la realidad”.
Ery Camara, curador del Antiguo Colegio de San Ildefonso, detalló que el artista australiano no quiere la figura a escala humana porque no trata de imitar: “Es una interpretación de la realidad, como artista no quiere repetir lo que la naturaleza está dando, sino agregar su grano de arena”.
La construcción de las obras de Mueck es un proceso muy difícil que comienza con la concepción de una idea que puede durar años, que pasa luego por hacer bocetos, maquetas, modelos en barro, y es entonces cuando el artista define la escala.
Una de las más fascinantes características de las obras está en la mirada de las figuras que expresan emociones diversas, como soledad, tristeza y vacío. Sobre ello, Sesche dijo: “Es el fruto de una larga experiencia de observación. Ron Mueck es sobre todo un observador de la figura humana”.
Camara considera a Ron como “una persona muy fina, muy reservada, como un ermitaño; al no querer decir mucho todo está condensado en la escultura. Si uno piensa que el sueño es un es un proceso de desdoblamiento mi autorretrato no lo llamo Autorretrato, lo llamo Máscara, ahí está la poesía. Aquí se cancela la mirada porque el sueño te transporta a otro lugar”.
La directora del recinto, Paloma Porrás, explicó que las obras tienen cada una un interés especial, un universo complejo, cuya presencia llena los espacios donde se encuentran.
“Es un tipo de escultura que no se ve fácilmente, quien transgredió con los materiales clásicos de la escultura fue Ron Mueck. Hay que venir y verla para poderlo comprobar”.
La muestra Ron Mueck estará abierta en el Antiguo Colegio de San Ildefonso hasta el 5 de febrero, Justo Sierra 16, Centro Histórico.

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