México, D.F. / Agosto 18.-
Gonzalo Curiel no quiso dedicarse al cuidado del cuerpo porque decidió, mejor, hacer del corazón su especialidad. Y no utilizó estetoscopio ni análisis para sus diagnósticos, sino su gusto por la música y el sentimiento de su alma.
Con cada receta expedida por este compositor tapatío se forjó el camino del éxito, pero también un sendero donde sus creaciones trascendieron las fronteras de México y el tiempo.
Con esta mística, los actores Silvia Pinal y Roberto D’Amico recordaron al autor con textos que recapitularon su vida y obra, en un emotivo toma y daca pletórico de emociones. “Él musicalizó varias de mis películas y me parece uno de los mejores talentos que ha dado país”, dijo Pinal al término del espectáculo realizado en la Biblioteca Mexicana de la Fundación Miguel Alemán.
Fernando Cravioto y Doris en las voces, acompañados al piano por el maestro Hebert Clavel, aderezaron la tarde, que reinaugura el ciclo Tardeadas Literarias Musicales de la asociación. “Un gran amor”, “Noche de luna”, “Dime”, “Sin lágrimas”, “Llévame”, “Desesperanza”, “Sorpresa”, “Caminos de ayer”, “Traicionera” y su infaltable “Vereda tropical” formaron parte del espectáculo musical. “Lo mejor es hacer este tipo de homenajes, porque un artista de estas dimensiones merece ser recordado siempre, más allá de lo que dejó en nuestros corazones y memoria”, comentó Roberto D’Amico.
Ovación familiar
Decenas de personas atestiguaron el repaso por la vida y obra de Gonzalo Curiel, quienes ovacionaron a los artistas que hicieron remembranza de él, entre quienes se encontraban su esposa, Concepción Torres del Toro, hijos, sobrinos y demás familiares.
Fue justo su hijo, Gonzalo, quien tomó el micrófono para dedicar unas palabras de agradecimiento a la Fundación Miguel Alemán A.C.
“Hablar de mi padre, recordarlo, es algo que mucho agradecemos y tomamos como un homenaje propio”, dijo.
Curiel, quien fue cofundador y presidente, en dos ocasiones, de la Sociedad de Autores y Compositores de Música, también escribió conciertos, lo que él llamaba “música seria”. Dio sus obras para 140 filmes nacionales y extranjeros, realizó dos piezas para conciertos, y sus 150 composiciones se escucharon por toda América.

