El Día del Ejército se celebró en Tamaulipas, con la presencia del primer comandante de la República, Felipe Calderón Hinojosa, y de los secretarios de la Defensa Nacional como el Gral. Guillermo Galván Galván, y de Marina Almirante Francisco Saynes Mendoza.
Tanto el primer comandante como el Srio. de la Defensa, hablaron sobre lo que ocurre en Tamaulipas y en el resto de la República; el Ejército combate según su decir, la transnacionalización del crimen organizado en el que intervienen las mafias mexicanas, sudamericanas y los cárteles norteamericanos.
Esas tres organizaciones intentaron posesionarse de los municipios. Lo hicieron, luego de que los estados parcialmente lo habían conseguido y de permitirles continuar operando libremente para apoderarse del país, así de sencillo, así se dijo.
El Ejército es un colaborador directo de los mexicanos, aliado de la Patria. Me refiero a los que están dentro pues muchos han desertado. Hoy operan fuera del marco constitucional y que por tibieza o comodidad así se dijo, no se les enfrentó a tiempo; el control se perdió en la era foxista, por ello el actual presidente Calderón hubo de entrarle al toro, con muleta y estoque pues de lo contrario, ya estarían poniendo presidente en la próxima elección o tal vez antes.
El Ejército y la Armada son instituciones dignas, lo expresó el presidente, han demostrado una vez más su valor y rectitud al defender a la sociedad mexicana, esta vez aplastada por el crimen organizado y los gobernantes estatales temerosos y demasiado cautos, quienes a pesar de los recursos recibidos de la Federación, no han sido plurales en salvaguardar la legalidad en sus estados. El público que abarrotó el espacio dedicado al evento, pudo constatar un presidente decidido a enfrentar el flagelo que nos lesiona y corroe, como dije en un escrito anterior, es un cáncer y debe ser extirpado.
La presencia en esta ocasión del Presidente, obliga a nuestros gobernantes a entrarle al toro, con la ayuda del Ejército será más fácil y no sin una lucha dura y tal vez prolongada, podremos alcanzar la tan ansiada paz, hacerla regresar a nuestras fronteras y con ello el trabajo honrado pero mantenedor, que aunque no ha faltado si está escaso. Vivimos una era inusual, una era diferente, hemos perdido la brújula y es necesario regresar a lo básico, regresar a las veredas conocidas, a cuidar de la familia como institución primordial, a respetar a nuestros gobernantes y que ellos nos respeten, a apoyar a nuestros servidores no corruptos y a denunciar a los que lo son, a proporcionar el bien y sobre todo voltear la cara a nuestra juventud prácticamente abandonada, perdida en los juegos asesinos electrónicos. Nosotros como padres debemos detener las masacres imaginarias que luego pueden convertirse en realidad en la vida real, para luego no lamentarnos de que nuestros hijos estén en el camino erróneo, fácil tal vez pero equivocado.
Eso fue lo que leí del mensaje presidencial, las balas son una cosa, salvaguardar la paz, esa es la responsabilidad del Estado y la familia, esa es nuestra responsabilidad, por sobre las blandengues recomendaciones de Derechos Humanos. Hemos dejado en manos de los que buscan romper las reglas, lo que antes era nuestra responsabilidad: el sentido del deber y la justicia. Debemos volver a re andar esas veredas viejas que por serlo son instituciones, predicar con el ejemplo, dejando las tibiezas en manos de las damas, si es que queremos seguir conservando nuestra Patria. La dimensión del problema es de todos conocida, lo son todos los muertos y heridos que teniendo o no que ver con el conflicto, o dentro de él, han fallecido y van 35 mil. Si les parecen pocos sigan actuando así, de lo contrario regresemos a ser nuevos y buenos ciudadanos, es tal vez una Utopía pero los números no mienten y menos tratándose de muertos.
Esta Patria nuestra


