Miami, Fla. / Septiembre 5.-
La formación de múltiples tormentas en el Océano Atlántico confirma que la región se encuentra en el pico de la temporada de huracanes, y meteorólogos advirtieron la posibilidad de una mayor actividad en las próximas semanas.
En menos de una semana, se formaron tres tormentas en el Atlántico: el huracán Earl, que alcanzó categoría 4 y azotó el norte del Caribe, la costa de Estados Unidos y Canadá, así como las tormentas tropicales Fiona y Gaston.
Días antes, el huracán Danielle había alcanzado también la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson de cinco.
En lo que va del año, suman siete tormentas tropicales y tres huracanes, incluido Alex, que se formó a finales de junio.
Los expertos afirman que la temporada marcha más o menos como habían pronosticado, y que septiembre es un mes en el que es usual la formación de múltiples tormentas.
El profesor de meteorología David Nolan, de la escuela de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami, afirmó que la actual situación en el trópico es típico del pico de la temporada de huracanes.
Nolan sostiene que factores climáticos como una elevada temperatura del mar, una baja cizalladura del viento (diferencia de velocidades o direcciones) y una línea de transporte de ondas tropicales desde África se conjugan en la actualidad.
El experto apunta que otros patrones del clima también se conjugan para ello: el fenómeno de La Niña y dos oscilaciones, la Madden-Julian y el Multidecadal Atlántico.
La Niña se caracteriza por el enfriamiento de las aguas del Pacífico, lo que tiende a reducir la cizalladura del viento y favorece la formación de tormentas en el Atlántico.
Por su parte, el patrón Multidecadal Atlántico indica una elevación en la temperatura del mar, que puede durar entre 20 y 40 años; en la actualidad se encuentra en el décimo sexto año y tiende a generar más tormentas.
A su vez, la oscilación Madden-Julian es un patrón de precipitación tropical que varía entre 30 y 60 días y se caracteriza por un desplazamiento hacia el este, donde pueden individualizarse zonas de lluvia intensa seguidas de zonas sin lluvias en la región tropical.
Según Nolan, eso explica el lapso entre la tormenta tropical Colin, que se formó el 29 de julio, y el huracán Danielle, que se formó el 19 de agosto y llegó a categoría 4, una de las más intensas hasta el momento, antes de virar al norte hacia mar abierto.
Por estas razones, de acuerdo al experto, no sería inusual que este mes se formaran otras tormentas en las costas de África.
La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos actualizó su pronóstico para 2010 y vaticinó la formación de 14 a 20 tormentas y de 8 a 12 huracanes, que pueden afectar a Estados Unidos, el Caribe, América Central y el Golfo de México.
Hasta el momento, el huracán Alex afectó el litoral de México, y Earl causó daños menores en la costa este de Estados Unidos.
Aunque los expertos pronostican la formación las tormentas con base en las condiciones atmosféricas, el impacto de los huracanes en tierra sólo se puede calcular con base en estadísticas.
Las probabilidades de que un huracán tenga impacto directo en la costa de Estados Unidos es de 90 por ciento en una temporada activa como la actual. La temporada de huracanes se inicia el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre.


