Noquea Cuba a México 16-4 en siete entradas

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México, D.F. / Marzo 13.-
Llanto en el Foro Sol. El cielo lloró, los aficionados ciertamente tenían ganas, luego de que el esperado duelo entre México y Cuba decepcionara a los más de 20 mil corazones presentes.
El relevo mexicano también para llorar y también el dueño de una camioneta debió haber llorado. Quienes ciertamente rompieron en llanto fueron las esféricas que la ofensiva cubana castigó con 17 imparables, entre ellos, dos cuadrangulares para que Cuba evitara a su verdugo del Clásico pasado al vencer a México 16-4 al término de la primera fase del certamen.
Yulieski Gourriel pegó cuadrangular y produjo cuatro anotaciones y Friederich Cepeda puso punto final al encuentro con tremendo tablazo por todo el jardín central, bueno para tres anotaciones propinándole una nueva paliza al Tricolor, que el domingo pasado se había llevado un 17-7 de Australia. Fueron 33 carreras en contra en las dos derrotas de primera etapa para México, punto que debe atender Vinicio Castilla, si quiere mantenerse en San Diego, cuando este domingo abran la segunda fase ante Corea del Sur, campeón olímpico.
México se mantuvo cara a cara con la potencia antillana durante tres entradas y media, incluso tomando la ventaja de 3-2 en la cuarta. Sin embargo, Francisco Campos comenzó a flaquear y con él, el cuerpo de relevistas que ofreció todo menos relevo.
El colofón de la triste actuación vino en la séptima, cuando Dennys Reyes permitió tres imparables, golpeó a un enemigo y cometió tres wildpitchs, abriéndole la puerta a un ataque de nueve carreras que mandó a los presentes a su casa, tristes y empapados por la lluvia que no cesó desde el primer inning.
Yulieski González se acreditó el triunfo en dos entradas de labor, en las que permitió una carrera y abanicó a tres enemigos, la derrota, por su parte, fue a cuenta de Campos, en apenas 1.2 episodios de labor, con cuatro anotaciones, dos de ellas vinieron con el tremendo toletazo de Gourriel por el jardín derecho, mismo que impactó el cristal de una camioneta que se estaba estacionando detrás de la barda. El vidrio se deshizo como las esperanzas del cuadro Tricolor.
Una vez más quedó en claro que las fortalezas del rival son las mismas debilidades de México, pues después de González, tres relevistas más se coordinaron para 3.2 entradas con apenas una carrera, silenciando el ataque mexicano que pretendía hacer de éste un partido reñido, entre los dos vencedores del Grupo B. El único punto brillante que mostró México la noche de ayer fue la actuación de Freddy Sandoval, quien pegó cuadrangular y alcanzó base en sus cuatro oportunidades.
México tiene mucho que arreglar antes de ir a San Diego, donde Óliver Pérez será el responsable de revivir la fe de los aficionados y de un equipo que ha lucido dominante en sus triunfos y muy vulnerable en sus derrotas.

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