Oaxaca, Oax./ Marzo 24.-
La parálisis de Oaxaca por las recurrentes manifestaciones no sólo afecta a ciudadanos y comerciantes durante los bloqueos, también provoca efectos a largo plazo, “porque la información llega al país y al extranjero, lo que propicia que deje de fluir turismo a la entidad”, señaló el presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño y Servicios Turísticos (Canaco-Servytur), Ernesto Gutiérrez Jiménez.
Aseguró que los bloqueos carreteros, marchas y tomas de edificios públicos, como los registrados ayer en 43 puntos de la entidad como parte de las protestas de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), “impactan negativamente a la economía de toda la entidad”.
El dirigente manifestó que estas movilizaciones de grupos sociales y políticos afectan directamente a los negocios del centro histórico de Oaxaca y de las zonas donde se realizan los bloqueos o por donde pasan las marchas. Solicitó a las autoridades atender con anticipación los problemas, para evitar protestas y daños a la sociedad.
Ayer, integrantes de la sección 22 colapsaron vialidades y tomaron edificios para exigir la presentación con vida de su compañero Carlos René Román Salazar —desaparecido desde el 14 de marzo— y demandar la renuncia de los secretarios de Gobierno y Seguridad Pública, Irma Piñeyro Arias y Marco Tulio López Escamilla, respectivamente, así como del director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Bernardo Vásquez Colmenares.
La administración de Gabino Cué Monteagudo ofreció, sin embargo, desde el 16 de marzo una recompensa de 500 mil pesos a quien ofrezca información que conduzca a dar con el paradero del desaparecido.
El líder sindical, Azael Santiago Chepi, informó que al paralizar las regiones del Istmo, Mixteca, Cañada, Tuxtepec, Costa y Valles Centrales se deja un claro mensaje al gobierno para que termine “la criminalización de la protesta social”.
Además de los bloqueos carreteros, los profesores tomaron la sede del Palacio de Gobierno, en el centro histórico de la capital oaxaqueña, donde permanecen en plantón para exigir el cumplimiento de sus demandas.
Exigen la renuncia de Piñeyro Arias, a quien desconocieron desde diciembre cuando tomó posesión del cargo, debido a que consideran “obedece a los intereses de Elba Esther Gordillo”. De Vásquez Colmenares piden su destitución por reconocer a la sección 59 del SNTE, cuyos integrantes mantuvieron clases durante los seis meses que la sección 22 suspendió actividades para demandar al lado de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) la remoción del entonces gobernador priísta Ulises Ruiz Ortiz.
Lo cotidiano: los bloqueos
Para los habitantes de la ciudad de Oaxaca y regiones del Istmo, Costa y Tuxtepec son cotidianos los bloqueos, pues toda demanda social o política recurre a los bloqueos carreteros y toma de edificios para ejercer presión a las autoridades.
En la capital del estado y 18 municipios conurbados habitan unos 500 mil ciudadanos, quienes se ven afectados con las tomas de calles y carreteras, pues la mayoría de ellos tienen sus centros de trabajo en esta ciudad.
Sin embargo, ante esta práctica, se han acostumbrado a las manifestaciones, tanto que se preparan una noche antes para enfrentar el caos vehicular, como sucede con Imelda Martínez, estudiante de Arquitectura de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. “Siempre escucho las noticias y dijeron que bloquearían, salí más temprano de mi casa para no llegar tarde y espero que los profesores levanten sus plantones para volver a mi casa”.
Otra alumna de una escuela secundaria privada mencionó que cuando hay bloqueos “me subo al autobús, avanzo hasta donde se pueda y de ahí a caminar, porque esto es siempre o cancelo algunas clases extra escolares que tengo por la tarde, porque a veces llego tarde y prefiero no llegar”.
Édgar Martínez, trabajador de una empresa privada, enfatizó “el gobierno debe hacer algo, porque nos vemos afectados muchos, nosotros si llegamos tarde a nuestro trabajo por los bloqueos nos descuentan en nuestro salario y eso no es justo. Entro a las nueve y tengo que salir más temprano cuando hay manifestaciones como estas”.


