Ya lo expresó Ramiro Ramos, ya lo dijo Ernesto Terán, ya lo ha expresado Homero de la Garza, aunque este último no fue electo para un puesto de elección popular, ya lo dijo también María Esther Camargo, esposa de Oscar Luebbert, quien tiene un cargo dentro de la comisión de energía recientemente creada.
El chapulinazo que hace algunas elecciones había sido señalado por los propios priistas de pecado, ahora resurge y con fuerza.
Atrás quedaron esas declaraciones de que “he sido electo para un periodo determinado y cumpliré con el pueblo”.
Puras plamplinas, ahora todos quieren subirse a la beca legislativa federal, no importa que dejen un desorden en sus actuales responsabilidades, sean como autoridades electas o no.
Empieza la peregrinación por obtener por lo menos la candidatura, de que vayan a ganar la curul eso es otro cantar. Remember the last federal election, dirían los gringos.
De los antes mencionados hay uno que o saca o saca la candidatura, aunque sea sólo para “taparle el ojo al macho”, dicen por ahí, y ese es Homero, porque tiene que cumplir los requisitos en tiempo y forma para ser candidato a la gubernatura en 2016 por su partido, uno de ellos, si mal no recuerdo, que haya sido candidato a un puesto de elección popular y hasta ahora no tiene cubierto ese ineludible requisito. Esta es su urgencia.
A ver si no le pasa que su pupilo y protegido, Ramiro Ramos se le vaya por la libre y le saque ventaja. En la viña del Señor todo puede ser posible.
Con el regreso del Jedi, o sea el PRI, los priistas se sienten más cobijados y quieren estar cerca del poder central, siempre ha sido su aspiración hablarle de tú a un presidente y si son diputados más fácil entran en confianza.
Para ambientar las elecciones federales bien estaría que algún grupo creara la canción del Chapulinazo y con ella ambienten las campañas políticas, digo, si de todo se burlan las autoridades electas, pues qué más da que admitan su grado de cinismo en una canción.
POR SI SÍ, O POR SI NO
El secretario de Salud anda a mil haciendo reuniones para insistir que el ébola se transmite si alguien está en contacto con los fluidos de un enfermo.
El doctor Norberto Treviño sabe que la gravedad de este padecimiento obliga a tomar todas las precauciones posibles.
Y aunque en México no se tiene ninguna alerta, prefiere no dejar las cosas a la casualidad y anda organice y organice juntas, porque recordemos que cerca de Tamaulipas, en Dallas, murió una persona que portaba el virus.
Sea como fuere, el funcionario de Salud no quiere que se le pase nada, porque en España andan vueltos locos ante la inoperancia de un protocolo para el manejo de personas contagiadas con esta enfermedad.
Una amiga que usa todos los días el metro de la Ciudad de México para trasladarse a su trabajo me dijo, imagínate si el ébola llega, en el transporte público vamos como sardinas y ahí te encargo los contagios.
Esperemos que esta enfermedad no haga su aparición aquí, ya con todos los problemas de inseguridad física y económica que tenemos, son más que suficientes para mantenernos en estrés constante.
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