Qué nos está pasando en México, por qué ese odio contra los jóvenes. Dónde han quedado frases como “la juventud es el futuro de México”, usada tantas veces por todos los gobiernos, no importa si son panistas o priístas o perredistas. Cómo es posible que en una década los jóvenes de este país hayan pasado de ser la esperanza a convertirse en objetivo de la criminalidad y el Estado.
Son muchas las preguntas que vienen a mi mente al leer las últimas noticias donde son los jóvenes las víctimas de una espiral de violencia que sigue arrasando con lo que consideramos es nuestro: Nuestros jóvenes y niños.
En un estudio que darán a conocer próximamente por parte del Colegio de México se plantea precisamente cómo el asesinato de jóvenes está volviéndose generalizado en países como Brasil, donde se supone que la economía va más o menos caminando.
Algo similar a lo que sucede en México, que se equipara de alguna manera con la economía brasileña.
Las noticias de niños y jóvenes inmolados, la guardería ABC en los tiempos de Calderón, los estudiantes de Ayotzinapa, y los jóvenes en Matamoros, en los tiempos de Peña Nieto son indicativo de una situación que sigue y sigue, y no hay hasta ahora poder humano que detenga tantos crímenes contra quienes deberían ser protegidos por el Estado: Los estudiantes y la niñez.
Los jóvenes son criminalizados, no hay juicio para los sospechosos, aquí impera la ley de las balas sin investigación de por medio.
Los jóvenes cuando piden trabajo son lesionados en sus derechos humanos, son investigados hasta en el Buró de Crédito, si aparecen en él sus posibilidades de ser contratados disminuyen. Han contraído deudas antes de ser productivos económicamente y eso los limita en su desarrollo. Y ellos mismos dicen: “Porque tenemos deudas necesitamos un trabajo para pagarlas”. Pero nadie los escucha.
Las escuelas privadas carísimas siguen sangrando a los padres de los jóvenes con el señuelo de que saldrán mejor preparados y accederán a un mejor nivel de vida. Falso.
La realidad es otra, la recuperación de la inversión en una educación con sobre costos, porque las escuelas privadas fijan el monto de las inscripciones y mensualidades, ninguna autoridad los supervisa, es recuperada después de cinco años. Según un estudio en los ochenta quien estudiaba en el Tec de Monterrey en menos de un año recuperaba la inversión que habían hecho los padres de familia. Hoy eso es un sueño irrealizable.
Los ataques a los jóvenes provienen de todos los flancos, desde el Estado con sus medidas punitivas, desde el aparato de justicia, desde la Secretaría de Hacienda, desde los bancos, desde los empresarios con sus exigencias que incluyen casi hasta el acta de defunción de los solicitantes de un empleo.
El mundo al revés, la destrucción de lo más valioso, sólo por mantener un sistema corrompido hasta la médula.
LA FRASE:
“Al cuestionamiento de por qué el gobierno federal llegó tarde no hubo una explicación, la verdad es que él (Peña Nieto) fue solidario, escuchó a cada familiar y se mostró amable, pero no tuvo nada que decir ante el reclamo de que se tardaron y que eso pudo hacer la diferencia”, dijo en entrevista Mario Patrón, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, que acompaña a los familiares de los normalistas en la búsqueda de sus desaparecidos.
Sí de acuerdo, el gobierno sigue reactivo, no hay proactividad en la resolución de los problemas que poco a poco les llevan el agua hasta el cuello.
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