Aparte de la tromba que cayó este viernes y que dejó todo bajo “muncha” water (agüita) una pregunta que se escucha todos los días aquí en la border es ¿hay mucha cola en el bridge?
Ya sea en el cafecito, en el mercadito, en la pulga, donde “seya” la people (gente) está muy atenta de lo congestionado del puente internacional.
La raza mira el canal de cable para ver la fila, o en tu celu, está al pendiente de lo que ocurre antes de cruzar pa’ ‘llá.
-Ah mira vieja, hay chorros de gente ¡y tan caro que está el dólar!
-Ay viejo, han de ser regios los que vienen pa’ acá.
-No vieja, ellos se van por el Anzaldúas.
Lo que no sabe la gente es que ya hay miles de mexicans que ya están prefiriendo irse pa’ Laredo, por la insegurida’. Y es que pareciera que están cazando las placas foráneas.
-Nahhh. Eso pasa en todos lados hasta en la capirucha, donde era tan seguro, ya te persiguen al cajero y te quitan tu dinerito.
Pos acá los mismos regios no perdonan una ida al mol, pa’ irse de compras y de paso comer en Lubys su pescadito empanizado con coditos de queso. Dejarían de ser coditos.
Yo fui la semana pasada a sacar un permiso en el Reynosa-Hidalgo y aunque no me creiban también hay güeros güenos de la Border Patrol.
Por si no lo sabían si quiere ir a Houston o más pa’l norte tiene que bajarse a sacar su papelito y no se sorprenda si le toca un bulldog cuestionando.
-¿Y a qué va? (dígame qué fregados le importa, pienso)
-¿A qué se dedica? (soy mexican, pero no mojado ¿eh?)
-¿Cuánto dinero lleva? (tengo 20 dólares y tarjetas, pero no le digo eso)
-¿Trae comprobantes? (Le llevo mis copias de Coppel y Folys, soy solvente)
-¿En qué dirección se va a quedar? (a poco no me puedo quedar en un hotel)
En eso que a Rosa María se le ocurre decir que tiene un hijo en Houston.
-¿Y cuál es la dirección de su hijo? (bueno, esto parece la Inquisición)
-Trabaja en T Mobile, pero eh… no me la sé, pero vive ahí cercas del mol Baybrook.
Y ya se imaginan, quién fregados cree que tienes un hijo gringo si no sabes donde vive.
-Péreme (gringuito) le voy a mandar un Whatsapp.
Entonces los teléfonos chafos mexicans no agarran señal en el bridge (puente) y cuando el chilpayate contesta te dice “’toy ocupa’o”.
-Ehh, qué lindo m’hijo me dijo que está ‘cupado. Es que trabaja mucho. Pero ‘péreme ya me va a contestar ahorita.
Los minutos parecen horas y ya vemos el sello de “rechaza’o por moja’o”.
-No se preocupe señora, la espero. (Pensé what? y con el mar abriéndose en dos con Moisés en medio ¡aleluya! ¡un gringuito güeno!)
Luego se mueven las constelaciones y por fin entra el Whatssirope con la address (dirección) ¡pero se apaga el celu!
-Es que no lo cargué. Es que te dejé la conexión en la casa, para que pudieras usar mi Tablet.
Entonces yo sentí como se bajaba la sugar (azúcar) y después la respuesta del hijo de Moisés güerito:
-No se preocupen-, mientras ponía su sellito en el paper (permiso).
Sentí por fin respiraba por el conden’o trámite de seis dólares.
Al mismo tiempo pos que pasa un elemento canino y se abalanza contra mi mochila.
-¿Pos qué trajiste viejo?
-Yo no trajeeee nadita, eso no es mío. (Ya me veía en la jail -cárcel- acusado de drogas, ¿pos qué tiene mi vieja que me acusa?).
-No se apuren, al perro lo están entrenando-, dijo el güerito.
Ufff, me salvé, ya no seré un presidiario chicano más en Hidalgo.
Tardamos como media hora en cruzar, un poco más para el permiso, luego de sudar aceite por lo acontecido.
Después de ese susto no pude como reponerme más que con un bisquit sandwich (sándwich de huevito) con sus hash brown sticks (papitas adictivas) y eso sí con mi soda grandotota de doctor Pepper.
Una ida a la pulga Hidalgo, ahí cruzando el Reynosa-Hidalgo, para reponerme, pudimos ver aparatos bien baras y hasta juimos de shooping (compritas).
Luego regresamos y nos preguntan los amigos ¿y hay mucha cola en el bridge?


