REYNOSA, TAM.- El director del Centro de Integración Juvenil de Reynosa, Héctor Francisco Gómez Estrada aseguró ayer que dos a tres copas son suficientes para emborrachar a una persona mayor y que en un menor de edad es una, pues su organismo aún se encuentra en desarrollo.
“Se considera un consumo que el organismo pueda tolerar en los hombres no más de tres bebidas embriagantes y en las mujeres no más de dos copas por ocasión. Cuando la población adulta tiene un consumo mayor se convierte en un riesgo de generar una dependencia o un mayor daño físico”, detalló.
Explicó que los efectos que el alcohol provocan en un menor de edad son la alteración al sistema nervioso, lentitud al reaccionar, pérdida de los sentidos, falta de percepción, confusión, entre otras.
“En los adolescentes el tabulador no aplica porque su organismo y funcionamiento no se puede comparar con el de un adulto. Por eso cualquier mínima cantidad es nociva para su salud”, refirió.
El encargado de la oficina local, dependiente de la Secretaría de Salud Federal, señaló que los efectos del alcohol siempre van a depender de la edad, complexión, grado etílico, frecuencia y sustancia que podrá generar una dependencia.
Finalmente, Gómez Estrada reprobó el actuar de los maestros de la Escuela Secundaria Técnica número 59 “Rodolfo Treviño Castillo” de Reynosa, que compraron e indujeron a cinco menores de edad a consumir bebidas embriagantes.


