Con inusitada frecuencia observamos cómo la clase política mezcla la honestidad con la cultura, con ello nos llevan por el camino de que la cultura, que se desvanece como por arte de magia con la rapacidad de los funcionarios, de ambos sexos, pues en castellano se ejemplifica a los dos sexos con “los” (lo otros es un invento de Vicente Fox).
Así que regresando, a medida que nuestros probos funcionarios fueron instruidos en universidades propias y extranjeras, sobre todo estas últimas, su rapacidad aumentó, creció se hizo rampante y no les digo mentiras.
Vean ustedes como de Carlos Salinas universitario calificado en nuestro país y el extranjero, vea como el desorden económico creció rampante hasta hoy hacerse insoportable.
La ligereza con que se mezcla la cultura con la corrupción es agobiante, de que hay indios “ladinos” los hay, pero las sumas de los cultos son estratosféricas y caóticas, cada día son menos los que comen, No hay progreso, la masa política se desdibujó y los que están afuera quieren ser políticos, no para gobernar, sino para servirse del gobierno.
Lo más grave del asunto es de que quienes ahora están en cargos políticos, no se ponen el peine para poder realimentar a la gran masa poblacional, que crece inmisericorde sobre un planeta hastiado y desecho por la raza humana.
Y es que somos implacables en ello y como refiero los deshonestos funcionarios crecieron en número, no en capacidad, no aprendieron a “generar para robar”.
Discúlpenme esas tres últimas palabras, debí decir “generar para ganar”, pero es necesario ser claros, tal vez exista cultura en los funcionarios, sí la hay (está muy escondida) pero no hay imaginación, las soluciones actuales sólo ayudan a unos cuantos, no a la gran masa y no se ven por desgracia, soluciones próximas ni futuras.
Tampoco se ven soluciones a corto o mediano plazo, así que si el peso “sufre”. Imaginen lo que a nosotros sucederá. Luego entonces hay que temer o aplaudir la llegada de los incultos a los gobiernos.
En caso de que esto suceda, pues si los cultos nos desmadraron, imaginen ustedes lo que ocurrirá con los incultos, es una regla de tres simple, pero alternativas… ninguna.
¡No hay para donde voltear…!


