Recuerdo muy bien que una de las recomendaciones del médico fue: “Por favor trata de evitar los baches, aunque sé que es muy difícil”. Rápidamente pensé: “Dios mío me parece una misión imposible en una ciudad como Reynosa donde se han contabilizado más de 20 mil baches”.
Y es que a pesar de que los departamentos municipales de Obras Públicas y Servicios Públicos Primaros aseguran que están trabajando para exterminar los hoyos y caídos de la ciudad, pareciera que se tratara de la película terror de la década de los ochentas llamada “Los Gremlins”.
Seguramente las personas de esa generación se acordaran que estos pequeños monstros se multiplicaban con el agua y tal parece que en Reynosa sucede lo mismo con los baches, porque con la lluvia se reproducen los hoyos convirtiéndose en una pesadilla para las autoridades del ayuntamiento, pero todavía más afectando a los automovilistas que hacen malabares para evitar caer en los enormes socavones que nacen en cualquier punto de Reynosa.
Por mis actividades laborales diariamente recorro muchas partes de la localidad y lamentablemente no se salva ni una colonia, calle o avenida de contar con una buena cantidad de hundimientos en el asfalto.
Algunos funcionarios aseguran que se trata de fugas o filtraciones debajo del pavimento que reblandecen el material, otros dicen que son caídos que la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado no ha logrado reparar, y unos más aseguran que las vialidades son muy viejas y que además el tráfico pesado no respeta las áreas por donde deben de circular creando enormes agujeros en suelo.
En fin. Por eso cuando mi doctor me dio esa recomendación no supe si entrar en pánico o solamente sonreír.


