A menos de un año de las elecciones en Tamaulipas donde los partidos políticos se jugarán todo: gubernatura, alcaldías y diputaciones locales, lo único cierto es que el Partido Acción Nacional está desinflado tras la humillante derrota del pasado 7 de junio cuando perdió las cinco curules federales y fue barrido por el PRI.
Con el ingrediente de posibles candidatos independientes fuertes sobre todo a presidentes municipales, la posibilidad de que los albiazules puedan dar la sorpresa es bastante remota, porque históricamente el tricolor tiene un voto duro y el PAN se debilita cuando la oferta es mayor.
Y si los aspirantes panistas a las alcaldías no llevan agua al molino (votos) al abanderado a gobernador sea quien sea, la chance -para bien o para mal- de que el Revolucionario Institucional retenga el ejecutivo estatal es una probabilidad real.
Quiero aclarar a mis lectores que se sientan ofendidos y piensen que soy anti PAN: en 2000 voté por Vicente Fox Quesada a la presidencia; en 1997, sufragué por Fernando Canales Clariond, y en 2010 por Fernando Elizondo Barragán, ambos candidatos a gobernador del vecino Estado. Porque voto consciente por las personas no por siglas, aunque luego me decepcione.
Cierto es que en 2004 no voté por Francisco García Cabeza de Vaca para alcalde de Reynosa, porque mi credencial entonces del IFE era de Nuevo León. Y si la hubiera tenido no se qué opción hubiera tachado.
Pues bien, este oscuro personaje Cabeza de Vaca insiste en que es el Mesías de Tamaulipas, aunque el electorado lo vomitó en los pasados comicios cuando su hermano Ismael fue derrotado en Reynosa, así como otros cinco candidatos que él puso, fueron rechazados por los electores.
Aún así insiste en que el año próximo debe ser el candidato del PAN a gobernador. Y qué bueno que lo sea porque la victoria del PRI es garantía porque es sinónimo de corrupción y tendrá en contra un amplio segmento del panismo, sobre todo del norte del Estado donde se concentra más del 60 por ciento de los electores.
El tricolor en Tamaulipas se juzga mucho en 2016, porque es incierto qué papel tendrán los candidatos independientes que, sin duda, los habrá, porque la moda impuesta en Nuevo León recientemente con la victoria de “El Bronco” sin duda replicará en esta entidad.
Lo único cierto es que a mayor oferta de candidatos interesantes el PAN pierde. Y esa es la gran apuesta del PRI apegádose a la sabia frase: “Divide y vencerás”.


