Nuevo Laredo padece en su progreso, sufre la falta de confort de ciudad, carece de un mobiliario urbano, de infraestructura citadina que le brinde la comodidad y a la vez la ventaja que todo pueblo requiere, tanto para su vida diaria, como para su desarrollo programado y su crecimiento económico.
¿Y por qué? Pues por el gobierno estatal.
Hay decenas de obras que se quedaron en el tintero, en este sexenio, el cual afortunadamente está por fenecer.
Todo ello debido al mezquino proceder del gobernador Egidio Torre Cantú.
Tan sólo por cuanto al Puente del Comercio Mundial, se enumeran 28 obras bien planeadas, pero nunca realizadas por el fideicomiso detentado por el Gobernador.
¡Oh ese bendito Puente III!, esa plancha que deja mucho dinero, tanto como varios miles de millones de pesos, pero que nunca se ha sabido la cantidad exacta, pues la obra que si bien es de Nuevo Laredo porque se hizo con dinero íntegro de los nuevolaredenses, nunca lo ha sido en verdad, pues el gobierno del estado lo tiene secuestrado para sí, para el gobernador en turno, el Ejecutivo estatal tiene el mando total desde hace años, y así será, al menos en este sexenio.
Trabajos no efectuados, no aterrizados, ello nada menos y nada más -no hay otra explicación- que por las polainas de Egidio Torre Cantú.
Ante todo lo anterior, nos preguntamos cada nuevolaredense, ¿este señor seguirá viniendo en su “Gira del Adiós”, en su “Año de Hidalgo”?
LA ENFERMEDAD DE SIEMPRE
Cuando un político se va de la función pública, cuando sabe que ya pronto volverá a ser la “perra flaca” que fue (con más lana, pero al fin y al cabo, un bato muy “sin embargo”), le empieza en automático a invadir, ese raro “piojo mental sexenal”.
Nos referimos a la adicción a los reflectores, a las cámaras, a los micrófonos y sobre todo a los aplausos (aunque estos últimos por falsos o comprados, tienen el ínfimo valor al que se refieren las letras de las fabulosas canciones de la no menos extraordinaria Sonora Santanera).
Egidio Torre Cantú, ¿volverá como lo hizo cuando la colocación de la primera piedra del Parque Industrial El Progreso a tener la cachaza, la desvergüenza y la cara dura, de venir a un pueblo donde se le odia por nefasto, por bueno para nada y por nocivo para nuestra ciudad?
El “solovino” de Victoria, debería evitarle al pueblo, momentos incómodos, como el tener que saludarle, sin merecerlo, porque fueron cinco años de ¡nada!, los que Nuevo Laredo ha padecido en este sexenio que ya pronto llegará a su fin.
BRINCAN LOS BORREGOS
Cambiando de tema, pero no de persona, ya hasta Ramiro Ramos Salinas, hechura suya, su muy personal mono de teatro guiñol, su saltimbanqui particular, le brinca enfrente de sus bigotes.
Y es que el de Nuevo Laredo ya se anda moviendo en el Distrito Federal y por donde se pueda, a sabiendas que el de la capital Tamaulipas ya no tiene ni voz, ni voto, que en definitiva no mandará galleta al interior de su partido, ni para poner abanderados tricolores a alcaldías, cuanti menos para la candidatura de su partido a sucederle como gobernador.
Todos le han hecho el fuchi, desde hace mucho tiempo, a más de 12 meses de su partida y a no menos de medio año antes de los destapes, pues desde la primavera todo mundo anda muy movido, ya sin tapujos, ni guardando apariencias, ni medias tintas, completamente ignorando a Egidio Torre Cantú, por cuanto al relevo a la gubernatura.
Camino al cementerio de los elefantes, así va ya ETC, con más pena que gloria y que se dé de santos si sale bien librado, y en lugar de irse a casita a pasarse el tiempo contando lo conseguido de rebote -¿para qué te morías doctor?-, no vaya siendo la de malas para él y se la tenga que pasar como Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, o sea corriendo (y no precisamente para diputado).


