WASHINGTON, E.U.- El presidente Barack Obama anunció ayer el mantenimiento de miles de soldados estadounidenses en Afganistán más allá de 2016, al considerar que las fuerzas afganas aún no son suficientemente fuertes para garantizar la seguridad del país.
Esta “modesta pero significativa extensión de nuestra presencia (…) puede hacer una gran diferencia”, apuntó Obama desde la Casa Blanca, al confirmar el mantenimiento de 9 mil 800 efectivos en Afganistán “durante gran parte de 2016”.
Ese contingente bajará a unos 5 mil 500 para fines del año próximo o inicios de 2017, especialmente en un pequeño número de bases en Bagram (cerca de Kabul), Jalalabad y Kandahar.
Aunque los combates acabaron oficialmente hace 10 meses, la decisión de prolongar una intervención estadounidense que acumula 14 años es una derrota para el presidente, que fue electo con la promesa de acabar con las guerras de Irak y Afganistán.
Obama resaltó los avances conseguidos en la lucha contra los talibanes y Al Qaida en Afganistán pero consideró que “en definitiva, la seguridad del país aún es muy frágil”.
Como lo hacen actualmente, los efectivos estadounidenses no entrarán en combate y su misión seguirá siendo entrenar a las fuerzas afganas y participar en operaciones contra “los residuos” de Al Qaida.
“Como comandante en jefe, no permitiré que Afganistán sea usado como refugio de terroristas para que ataquen nuevamente a nuestro país”, afirmó.
Por su parte, el secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, expresó su confianza en que el anuncio estadounidense de mantener un contingente en Afganistán impulse a otros países aliados de Washington a hacer lo mismo.
“Anticipamos que el compromiso de Estados Unidos deberá impulsar, a su vez, el compromiso de otros integrantes de la coalición con los que las tropas estadounidenses han estado operando”, dijo el jefe del Pentágono en una conferencia de prensa.
Carter añadió que ya inició “consultas con aliados fundamentales para garantizar la continuidad de su apoyo para esta misión”.
Según el jefe del Pentágono, Estados Unidos gradualmente pretende reducir su “huella” en Afganistán “pero no nuestro compromiso con el país”.
La tarea estadounidense en Afganistán “es y seguirá siendo, primero que todo, operaciones de contraterrorismo”, y en segundo lugar las responsabilidades de “entrenador, asesorar y ayudar” a las tropas afganas, dijo Carter.


