El cellap… ellizcaron

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Son siete años nada más, de retraso del Centro de Lenguas y Lingüística Aplicada (CELLAP) de la UAT-Nuevo Laredo, o sea, que el sitio donde les enseñaría tatacha gabacha a nuestros estudiantes uatosos ha sido un mero taco de lengua, por parte del rector en turno (ya son dos vivales los que se han hecho patos) con ese elefante blanco. Y nada que le dan pa’lante.

SE QUEDALON COMO EL CHINITO
Aún recordamos que con el auge comercial del país de la Gran Muralla y su relación con México, hasta dijeron en ese centro de lenguas de esta universidad local enseñarían chino Cantonés y Mandarín. ¡Pues tomen su mandarina! Puras habas les dieron a los muchachos. Ah cómo les gusta majearse a la muchachada. Pero eso sí, rectoría tiene dos aviones y un equipo de futbol profesional que nunca han servido para nada.

LA VASELINA
¿Ya está usted preparado para “El Buen Fin”? ¿Ya le adelantaron el aguinaldo? ¿Le llegó la nueva tarjeta de crédito? Bueno antes que nada, no se le olvide comprar un gran tarro de jalea de petrolato (vulgo Vaselina) porque a la vuelta de unos meses lo va a necesitar. Con cada estado de cuenta mensual (recordará usted el melodioso: “¡Pásele son 18 meses sin intereses!”) Va a sentir como si usted fuera una alcancía y como si ese televisor de pantalla plana de 60 pulgadas se lo estuvieran introduciendo por la ranura del marranito.

¡OJO, MUNCHO OJAL!
Señora hágale caso al miserable de su marido, para que luego este sapo desgraciado no le ande machacando con la cantaleta de “Te lo dije, no me latía nada bien”. En esta vida hay un principio básico de economía o de presupuesto: Gastar menos de lo que uno gana, de lo contrario, si te embarcas en una trácala gacha, ya sabes que la broncota no te la va a quitar ni Dios Padre Nuestro.

NI A LA TURBINA
Por lo general, cuando se nos atraviesa un asunto de falta de dinero, sobregiro o un buen bonche de pagos encima, el golpe va directamente al renglón de la diversión y el entretenimiento. Pues primero está el pagar que el andar de paseo. Olvídense de las vacaciones al rancho en primavera para ver a los abuelos. No van a tener lana ni para ir a La Turbina de Sabinas Hidalgo, Nuevo León.

PURO TACÓN DORADO
A ver ¿por qué a últimas fechas, cada que solicito o acepto amistades en el “Feis”, lueguito me sale en la lista denominada; “personas que quizás conozcas”, toda una bola de chamaconas semi encueradas, enseñando pechuga, muslo, huacal y todo lo que se pueda? ¿Quiere decir que mis nuevos contactos son “De General Terán” y tienen de agregados a toda esa sarta de mujeres mal proporcionadas? Por cierto, las mismas salen en su foto de perfil, parando las trompas o si no, ponen mirada chacalona, como sugiriendo algún pay per view.

CONTRA LOS MARAS
Hoy El Chicharito se destapa con tres goles contra Los Maras de El Salvador. Los pobres cuscatelcos vienen muy diezmados, con equipo de segunda mano. De viáticos les dieron un chesco y un gansito. No han comido en dos semanas y ni ganas de jugar tienen. Así que ni echemos las campanas al vuelo, si Los Ratoncitos Verdes del Imperio Azteca se despachan gachamente, será mero espejismo. Mejor los queremos ver el martes, contra los catrachos en San Pedro Zula. Ahí es cuando chile verde le has de dar sabor al caldo.

LARGO FRÍO
Viene frijol, mucha agua. Sí, está por llegarnos un frío mojado, serán varios días, así que a ponernos buzos. Cuidado con los chilpayates y los abuelitos, luego ahí los trae uno todos mocosos. Días de guardarse en casa, un buen libro, un altero de películas. ¿Que no diera uno echarse todo el día a leer o ver tele? Les recomendamos “El Llano en Llamas”, de Juan Rulfo. Fue el gran maestro Romeo Boone quien nos había hecho leerlo en la Prepa Uno, en la clase de Redacción, Pero éramos unos imberbes escuintles. Hoy ya viejos, sí que lo disfrutamos enormemente. Nos falta conseguir “Pedro Páramo”, del mismo brillante jalisciense.

DON ROMEO BOONE
No es su fecha de nacimiento, ni de fallecimiento, ni nada, pero, ahora que retomamos el hábito de la lectura, a cómo recordamos al gran profe Romeo, que al igual que don Don Juvenal Boone, nos inculcaron el gusto por la lectura. Bueno claro, primero nuestros padres, que esos también se cocinan aparte en eso de quemarse las pestañas. Pero que alguien que no es de tu sangre, se preocupe en hacerte un amante de los libros, es merecedor de una gratitud infinita, de nuestra parte.

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