Familia Juárez Macías: su primer cena navideña

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Verónica Guadalupe Macías Sosa y sus hijas (Naim y Elba) no saben lo que significa vivir juntas una cena de Navidad, mucho menos recibir regalos. Esta mujer que se dedica a la venta de flores trabaja todos los días, pero anhela que esta ocasión sea diferente.
Reynosa, Tam.- Para acceder al pequeño departamento de los Juárez Macías hay que atravesar una entramada de escaleras y los pasillos de una vecindad en la colonia Rodríguez de Reynosa. El espacio donde ésta paupérrima familia habita es demasiado reducido, porque el salario de Verónica no le alcanza para más:

Vende flores hasta altas horas de la noche en los cruces de las calles Herón Ramírez y la lateral del canal Anzaldúas. Reconoce que apenas tienen para comer.

Esta mujer de 38 años de edad llegó a la frontera en 1997 con el propósito de salir adelante y apoyar a sus padres en Ciudad Madero, Tamaulipas; sin embargo, los designios de la vida le pusieron varios obstáculos en su camino, pues ha sufrido abandono y también falta de oportunidades.

“Por acá he pasado momentos muy difíciles. Yo por ser madre soltera y tener que hacerme cargo mis hijos he padecido bastantes situaciones complicadas. Más que nada para la educación y la secundaria es donde más he batallado, porque a veces no hay para los zapatos y cositas así, pero trato siempre que tengan lo más que se pueda para que sigan estudiando. Es lo único que les puedo dar, más no”, relata.

POBRE PERO TRABAJADORA

Los 80 o 100 pesos que obtiene al día, si bien le va, señala, no son suficientes para poder asumir la manutención de un hogar, algo que la deprime mucho, pero que, pormenoriza, al mismo tiempo la motiva a levantarse temprano en la mañana y acostarse ya muy tarde simplemente por el amor a sus seis hijos.

En la actualidad con Verónica viven tres de ellos: Josue, Naim y Elba, de 15, 14 y 13 años respectivamente.

“Este año como no tuve para muchas cosas pues mis niñas salieron bajas de calificación, porque una cosa es que ellas vayan a la escuela y otra que no tengo los medios económicos para que hagan sus tareas en el internet y compren los materiales que les piden. Les bajan puntos, pero aún así son muy inteligentes.

“En el caso de mi hijo él ya no va a la escuela porque no tengo para poder pagarle sus estudios y me ayuda con los gastos de la casa. Yo en mi caso no estudié, por eso trato de motivarlos a que sigan adelante lo más que se pueda, porque se sufre mucho”, describe.

NO TIENE DE OTRA
Verónica y sus hijos dependen completamente de lo que esta mujer pueda conseguir vendiendo sus flores y ahora recientemente ayudando una persona a elaborar piñatas. Sin importar la época del año, haga frío o calor, esta mujer busca todos los medios para obtener un dinero extra.

Como no hay quien se quede con sus niñas, ellas la esperan hasta que termina de trabajar, como cada día
Para esta familia no existe la Navidad, sino sólo como una fecha que otros tienen la oportunidad de disfrutar.

Refiere Verónica que nunca desde que es madre le ha podido dar a sus hijos una cena navideña ni tampoco regalos. Solo observan como la gente y como algunos vecinos comparten del 24 de diciembre en armonía y unidad.

“Lamentablemente nunca les he podido ofrecer una Navidad a mis hijos, porque vivimos al día. Todos los días es igual hasta el 24 y 25 de diciembre me la paso trabajando para poder completar para la comida.
“Mi anhelo es poder experimentar con ellas un momento que yo disfruté con mis padres y mi familia cuando era chica”, rememora.

Por su parte Naim, una de las hijas de Verónica comenta que:

“Me gustaría mucho poder pasar una Navidad con toda mi familia”, mientras que Elba le ilusiona que este año 2015 el destino les permita alcanzar un hermoso sueño que han tenido toda la vida.

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