El 23 de enero de 2012 los fiscales de la PGR fueron a San Antonio, Texas, con una misión específica: interrogar a un testigo protegido de la DEA que iba a involucrar a un exgobernador de Tamaulipas del PRI y, de rebote, favorecer al PAN en las elecciones presidenciales meses después.
Pero el interrogatorio de Antonio Peña Argüelles se salió de control, cuando el colaborador de la justicia de Estados Unidos apuntó directamente contra Francisco García Cabeza de Vaca, funcionario federal dentro del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y candidato a senador.
Los enviados de la Procuraduría General de la República, encabezados por Kepler Barrón Arteaga, auxiliar del Ministerio Público Federal, escondieron durante cuatro años las imputaciones contra García Cabeza de Vaca que, según el testigo protegido, había recibido dinero del narcotráfico para su campaña a alcalde de Reynosa en 2004.
Su jefa que respondía a los intereses políticos del PAN, Maricela Morales Ibáñez, ordenó a los fiscales enviados a San Antonio filtrar a la prensa solamente las imputaciones que hizo Peña Argüelles en contra de Tomás Yarrington Ruvalcaba, pero se reservaron las imputaciones contra García Cabeza de Vaca.
Sin embargo las declaraciones de Peña Argüelles fueron video-grabadas y estuvieron presentes funcionarios de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Y era cuestión de tiempo para que se hicieran públicas, como lo hizo el miércoles 16 de diciembre pasado la agencia Reforma.
El nombre de García Cabeza de Vaca y los 500 mil dólares que recibió del Cártel del Golfo para su campaña siempre estuvieron en el expediente que la Procuraduría General de la República, desde enero de 2012, no en 2015 previo a las elecciones en Tamaulipas.
Era lógico que los fiscales de la PGR tenían un objetivo específico: afectar electoralemente al PRI en las elecciones presidenciales.
Y a Calderón Hinojosa no le convenía poner en la vitrina de un escándalo narco-político-panista al exalcalde de Reynosa, perfilado para ser candidato a gobernador de Tamaulipas en 2016.
De esa forma las hojas de la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/012/2009 fueron celosamente escondidas donde Peña Argüelles declaró, con lujo de detalles, el patrocinio del crimen organizado a García Cabeza de Vaca.
El 23 de enero de 2012 no estaba en juego la gubernatura estatal sino las presidenciales, y Morales Ibáñez rindió buenas cuentas a su presidente: Tamaulipas fue uno de los tres Estados donde ganó Josefina Vázquez Mota y la fórmula del PAN al Senado.
Por eso son falsas y atrevidas las declaraciones que hicieron senadores panistas y el propio García Cabeza de Vaca, que la acusación del testigo protegido de la DEA es un asunto político para congelar sus aspiraciones.
Y los actores que acusan o entregaron decenas de miles de dólares al senador en sus manos gozan de cabal salud, están lúcidos, tienen memoria y están a la mano de cualquier autoridad en México o Estados Unidos para rendir o ampliar sus declaraciones.
En enero de 2012 cuando Peña Argüelles acusó al actual senador, estaba lejos, muy lejos, el relevo de poderes en Tamaulipas. Y las declaraciones del colaborador de la DEA fueron reveladoras, espontáneas y redactadas por los fiscales de la PGR.
…Para la desgracia de García Cabeza de Vaca.


