Vive Honduras incertidumbre por anunciado regreso de Zelaya

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Estelí, Nicaragua / Julio 24.-

Honduras vive hoy una jornada de incertidumbre con “el plan de retorno” del depuesto presidente Manuel Zelaya, quien intentará ingresar por un puesto fronterizo desde Nicaragua para forzar la salida del gobierno de facto.

Después de un largo peregrinar por Estados Unidos y Centroamérica, Zelaya decidió que es hora del “retorno” a su país para iniciar “un diálogo” que cree puede ser más fructífero para “traer la paz y la tranquilidad”.

Dijo creer que la diplomacia a través de la mediación del presidente costarricense Oscar Arias llegó a “un límite bien sensible” sin resultados notables que puedan restituirlo en el poder, del que fue desalojado por un golpe de Estado el 28 de junio pasado.

Zelaya estuvo acompañado por el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, y por el ex guerrillero nicaraguense Edén Pastora, el legendario comandante Cero, en el inicio de una caravana de vehículos que salió de Managua la tarde del jueves rumbo a esta ciudad, a unos 140 kilómetros al norte de la capital de Nicaragua.

Durante una rueda de prensa, Zelaya se veía tranquilo y declaró que sabe que está “en riesgo, en peligro”, pero que asumirá su decisión de intentar a ingresar a territorio hondureño. Su objetivo, dijo, es promover “el diálogo”, inicialmente con los soldados y oficiales que vigilan los puestos fronterizos.

En ese sentido, exhortó a las Fuerzas Armadas a acatar su autoridad y a no amenazar a los manifestantes que él espera llegarán a la frontera salvando los obstáculos de los retenes policiales ubicados a lo largo de la carretera.

Este es el segundo intento de ingresar a Honduras después del fallido del 5 de julio; en esa oportunidad Zelaya trató de convencer a los militares de que retiraran los obstáculos de la pista de aterrizaje del aeropuerto internacional de Tegucigalpa.

En esta ocasión pidió a sus partidarios “no temer y llegar a la frontera” para iniciar “una caminata a pie a Tegucigalpa” que encendería la chispa de “la resistencia pacífica” contra el régimen de Roberto Micheletti, ex titular del Congreso y designado presidente interino el 28 de junio.

Aseguró no temer por su seguridad ni por la posibilidad de ser apresado por una orden judicial por supuestos delitos de traición a la patria y otros. Declinó comentar detalles del “plan de retorno” para “no darle armas a los oligarcas”.

Sus detractores lo acusan de promover una Asamblea Constituyente, que tendría como fin último la reelección presidencial indefinida. Zelaya lo ha negado en forma reiterada después de su destitución.

Admitió que intentaba crear “una democracia superior” para lograr cambios que beneficiaran a la población del tercer país más pobre del continente.

Su “pecado”, dijo, fue introducir cambios sociales que promoverían el desarrollo económico de su país y afectaban a “las trasnacionales, a los corruptos”.

La caravana de vehículos que acompaña al depuesto mandatario está integrada en su mayoría por periodistas de medios nicaraguenses e internacionales.

“No temo, aunque sé que estoy en riesgo, en peligro, porque hay que hacer sacrificios”, aseguró Zelaya, quien este viernes emprende desde esta ciudad el viaje a un puesto fronterizo con Honduras.

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