Cd. de México.-
Martín Hernández conoce a aquellos que, como él, buscarán el Oscar este domingo en la categoría de Diseño de Sonido. Por ello, se reserva su favorito de manera pública.
“Es difícil decirlo porque este año, además, los géneros que están son disímbolos; The martian es una película diferente a Sicario, pero las dos tienen un trabajo de sonido particular; el de Mad Max es diferente, todos son distintos en el espectro de sonido.
“El punto en común es que hay constancia de trabajo en todos ellos y por ello es difícil que no exista un estándar, un rigor en lo que hacen”, señala este hombre de 51 años.
Nominado al Oscar por Birdman el año pasado, Hernández forma parte de la Academia estadounidense. Al contrario de lo que pasa en otros países, puede emitir su voto a favor de compañeros del mismo filme.
¿Votó por los mexicanos Alejandro González Iñárritu y Emmanuel Lubezki, quienes compiten en Dirección y Fotografía, respectivamente? Eso se lo guarda, pero cree que México no se irá con las manos vacías de la ceremonia.
“Yo ya voté (la Academia) te lo dejan a tu pura madurez”, expresa Martín.
Estudiante en la Universidad Iberoamericana, su primera incursión en los medios fue en W FM, al lado de González Iñárritu con quien desde entonces ha colaborado, acompañándolo en Amores perros, 21 gramos y Babel.
También ha estado con el tapatío Guillermo del Toro en El laberinto del fauno y Luis Mandoki, para Voces inocentes.
“El nivel en México es bueno de sonido, lo que hace falta es el rigor y un sistema, es decir, falta competencia, cantidad (de películas) que permite llevar una práctica, es como entrenar, requieres consistencia y constancia”, considera.
Para Revenant: El renacido sólo estaba como asesor al querer descansar un poco tras su labor en Birdman, pero cuando la carga de trabajo se hizo pesada, ésta lo hizo meterse de lleno.
Algunos accidentes en set, como el viento chocando en el micrófono, fue aprovechado para que los diálogos se escucharan más orgánicos.
“Trabajábamos sábados y domingos, comíamos y desayunábamos en el estudio y era repetir todos los días lo mismo, era raro; hubo momentos en los que pensamos no saldría y además estaban las propias limitaciones de uno”, recuerda.
En la ceremonia a realizar en el Teatro Dolby de Los Ángeles, California, Martín estará acompañado por su hijo de 12 años. La más pequeña se quedará en casa.
Tan pronto termine la ceremonia y festejar con amigos, Martín regresará a México para entregar en una semana Compadres, cinta de acción con Omar Chaparro.
Posteriormente comenzaría la posproducción de The last face, dirigida por Sean Penn.


