Héctor Hugo Jiménez, compañero periodista, directivo de Hora Cero, hace saber a través de su columna que responsabiliza al candidato panista a la gubernatura, Francisco García Cabeza de Vaca, de lo que pueda ocurrirle a él o a su familia.
Hugo pidió apoyo institucional para evitar ser víctima de alguna acción en su contra, pero las autoridades no respondieron a su solicitud.
Recientemente ejemplares del periódico que dirige fueron incautados porque referían a un reportaje donde se detallaba la posesión de una costosa construcción propiedad del aspirante blanquiazul.
Este lunes escribí sobre los hechos inusuales que envuelven a esta elección, también he señalado la tibieza de las autoridades electorales para poner orden, ya que se limitará a dejar fuera a los ahora ex candidatos priistas a las alcaldías de Villagran, Mainero e Hidalgo.
Y su labor como árbitro de la contienda ha sido prácticamente inexistente, sobre todo por las circunstancias atípicas que se están presentando.
Lo que está sucediendo a Hugo Jiménez y sus temores deberían ser tomados con más seriedad y atingencia por parte de las autoridades tamaulipecas.
La vulnerabilidad en que estamos los periodistas en este ambiente enrarecido hace urgente una posición del gobierno tamaulipeco en el caso de Hugo.
VIOLENCIA EN ESTADIOS
“Los legisladores de las diferentes fuerzas políticas, aprobaron reformar el Código Penal para el Estado de Tamaulipas, para establecer que se castigará con prisión a quién en un evento deportivo, encontrándose en el interior de un estadio o recinto utilizado para ese fin, en los espacios de estacionamiento o calles circundantes, cometa o incite a otros a realizar actos que produzcan lesiones a terceros o daños a bienes muebles o inmuebles”, reafirman en un comunicado, esta aprobación se reitera por parte del Congreso local tras los hechos de violencia que se presentaron en un encuentro deportivo.
Por lo pronto Protección Civil emitió una recomendación para que no se realicen juegos en el estadio Tamaulipas.
Y respecto a la reforma al código, pues corresponde a las autoridades judiciales hacerlo efectivo.
CUANDO NO ES NO
Ya empezó el juicio contra uno de los jóvenes acusado de violar a una menor de edad en Veracruz, sus primeras declaraciones indican que la chica se subió al auto porque quiso y presentaron pruebas fotográficas del hecho.
Esas declaraciones serán contrastadas con el resto de los participantes cuando los localicen.
Lo que ocurre en Veracruz obliga a la reflexión respecto a entender un no como tal.
El punto es que cualquier persona, sea hombre o mujer, tiene el derecho a decir no y que se le respete.
El tema de las violaciones en los campus universitarios de Estados Unidos obligó en algunos planteles a emprender una campaña de concienciación para cuando una persona diga no, respetar su planteamiento.
Aunque esté bebida o bebido, drogado o drogada, desnudo o desnuda, si dice no, es no.
Tal vez, (eso lo decidirá el o la jueza), estos jóvenes, presuntos culpables, ignoran el significado de la palabra no y de ser así, es una dolorosa manera de aprenderlo.
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