Dramáticamente… Raphael abre su corazón en concierto

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Monterrey, N.L.- Anoche, en el Auditorio Banamex y ante un público espléndido en demostrarle su querer, Raphael se dio el lujo de cantar por más de dos horas “En carne viva”, a corazón abierto y de paso, le dijo a su público que para “Estar enamorado” hay que caer en la “Provación” de su sensual y apasionado canto.

Es el llamado “Divo de Linares”, ese que dramatiza de manera deliciosa cada canción que cae en sus manos y que fustiga de manara violenta y romántica los sentidos en cada nota que arranca de su aún ronco pecho.

De negro, con ese andar arrogante y ese porte de Don Juan que seduce y hechiza, Raphael hizo acto de presencia las 21:45 horas, dispuesto a entregar el alma en su quehacer musical.

La Filarmónica de Monterrey ya lo esperaba con un medley de sus éxitos como “Yo soy aquèl”, “En carne viva” y “Como yo te amo”.

El menú musical fue de lo màs exquisito, ya que para abrir apetito, inició con “Ahora” y “Enamorado de la vida”, dos temas nobles que no le exigieron sacar a ese intèrprete dramático que lleva dentro.

Después vendría “Provocación”, momento penoso para el artista ya que sus cuerdas vocales no le respondieron de la mejor manera. Incluso en “Mi gran noche” tuvo que bajar los tonos para lograr al fin una brillante interpretación.

“Se me va”, “Despertar al amor” y “Digan lo que digan” fueron bien recibidas por las màs de 4 mil fans que en todo momento lo hicieron sentir como un pavorreal.

El menú indicaba que el plato fuerte estaba por llegar, pero aún habría que escuchar “Yo sigo siendo aquel”, “Te estoy queriendo tanto” y “Digan lo que digan” para caer en el climax de la noche.

Ofreció verdadera cátedra de interpretación en “No puedo arrancarte de mi” y fue tanta su entrega que al finalizar esta melodía, Raphael exentendió sus brazos para recibir una muy merecida ovación.

“Sì pero no” fue atendida de manera respetuosa y al entrar en el campo intimo de la balada, a piano recreó piezas como “Por una tontería” y “Volver a nacer” y a una guitarra doblegó corazones al cantar “Gracias a la vida” y “Sombras”.

A estas alturas del show, ya el público estaba listo para entrar al platillo fuerte de la noche, a ese platillo en donde se combinò perfectamente la pasión, el amor, el desamor, la entrega desmedida y el canto desgarrado a flor de piel.

La desolación de un amor fracturado llegó con “Qué tal te va sin mi” para caer en la intimidad de “Hablemos del amor” donde la Orquesta dramatizó a la perfección su interpretación.

Pero Raphael traía un as bajo la manga, el cual dejó al descubierto en “Cuando tú no estás” logrando con ello el mejor número musical de noche. Aquí, la entrega del público fue igual de apasionada que su canto.

“Detenedla ya” y “Desde aquél dìa” exigieron entrega pura del artista, en tanto que en “Estar enamorado”, Raphael se relajó, se contoneó y hasta se puso a posar para las cámaras de sus seguidores.

Dijo sentirse feliz de estar una vez en tierras regias y acto seguido continuó con “Maravilloso corazón”, “Payaso”, “Que nadie sepa mi sufrir” y “Cuando llora mi guitarra”.

En total éxtasis puso voz a “En carne viva” , “Escàndalo”, “Qué sabe nadie” y “El espejo” y para cerrar con broche de oro cerró con “Como yo te amo”, no sin antes prometer que muy pronto regresaría a Monterrey.

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