México, D.F.-
Kalimba tiene claro que los escándalos y el acoso del que llegó a ser parte ha quedado atrás y que ahora en lo que está enfocado es en trascender como artista y llegar a ser un ídolo.
Los últimos años han sido un vaivén para el ex OV7, sin embargo, reconoce que nunca ha quitado el dedo del renglón en su carrera musical y que guste o no siempre ha hecho y hará lo que su creatividad le dicte, aunque se aleje de lo que la gente espere de él.
“Mi intención siempre es querer estar de moda, pero no forzosamente con lo que está de moda, me gustaría que siempre gusten mis canciones pero si mañana se vuelve a poner de moda el reggaetón, no vas a escuchar a Kalimba haciendo reggaetón y tampoco bachata, no haré algo que no me gusta”, señaló a EL UNIVERSAL el intérprete.
En su faceta solista, el cantante de 31 años ha pasado del pop, al soul, probando con las baladas y hasta con su fugaz faceta de DJ, pero nunca se traicionaría haciendo algo en lo que no cree.
Por ello su nueva placa, Cena para desayunar, es distinto a lo que antes ha hecho, en ella ha mezclado su visión acerca del amor y la cotidianidad, la cual en sus palabras ha sabido mezclar con la parte visual, que hacen de este disco, algo con lo que asegura ganará más adeptos.
Sabe que no siempre ha tomado las decisiones correctas, pero hay algo de lo que está seguro es de que este nuevo álbum es justo lo que quería hacer y la carta correcta con la que espera convertirse en ídolo.
“En lo musical me gustaría ser un ícono, que cuando pienses en mí pienses en el tipo de música que hago. Por supuesto que quiero vender discos y llenar grandes estadios, pero jamás haría reggaetón para poder hacerlo”, añadió.
Sabe que el camino para llegar a ello no ha sido sencillo, pues en todos estos años ha tenido que sortear diversas vicisitudes.
Desde ser comparado con artistas anglosajones, hasta no ser apoyado lo suficientemente en la difusión de su propuesta musical.
“No es grosero, pero varias veces sentí que no hacían su chamba las personas que tenían que promocionarme. Hubo un tiempo que la gente me comparaba con Lenny Kravitz y la verdad es que en lo único en lo que nos parecemos es en que los dos somos negros y que traemos una guitarra”, detalló.
Aseguró que los años le han dado más sabiduría para tomar las decisiones correctas. Así ha comenzado a creer más en lo que hace y a no hacer caso a nada de lo negativo que se publica de él.
“Estoy aprendiendo a creérmela, creo que si haces arte no te debes limitar, si tú te la crees, todos te creerán. Mi papá me dijo una vez que la única manera en la que te harán daño es si sus comentarios los tomaba en serio y si lo creía”, añadió.


