Así, sin más explicación cuando leí el apelativo que el subcomandante Marcos (ahora autonombrado subcomandante Galeano, antes, Sebastián Guillén Vicente, el tampiqueño, profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana), supe de inmediato a quién se refería: a Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa del panista, ex presidente Felipe Calderón Hinojosa.
La Calderona, Margarita, es para el dirigente de los indígenas del movimiento Zapatista de Liberación Nacional, la única real contendiente para la aún desconocida aspirante a la presidencia de la república en el 2018 que llevará la bandera de los reclamos indígenas del país.
A Zavala ya se le conoce, poco en realidad, no ha ganado una elección, sólo fue diputada plurinominal una vez, sabemos de su postura política a trasmano de su esposo.
En cuanto a la presunta aspirante indígena se ignora absolutamente todo de ella. En un país donde las candidaturas se construyen según el grado de popularidad que tengan las y los posibles contendientes, en esta ocasión se romperá la inercia cuando el movimiento EZLN la designe como candidata independiente, una vez que cumpla con los requisitos marcados por el Instituto Nacional Electoral.
E iniciará con cero popularidad, porque aún siendo la subcomandante Ramona, nos es desconocida, a menos que Galeano se decida por alguna de las mujeres que lo han seguido en sus correrías por Chiapas donde se cuentan algunas actrices y escritoras que no son representantes puras del movimiento indígena.
Se entiende que a la aspirante indígena se le conocerá el rostro desde el momento en que se destape su nominación, ya no será parte de esas mujeres encapuchadas que viajaron por el país acompañando a los hombres explicando el motivo de su lucha hace más de una década.
Hoy el movimiento Zapatista tendrá un rostro de mujer representándolo, aunque detrás seguirán las prácticas patriarcales a través de Galeano. Pero ambas tienen en común: a un hombre detrás de ellas, quienes son los principales impulsores de la candidatura a la presidencia.
En Tamaulipas hubo un candidato que intento tardíamente desligarse de todo lo que oliera a su partido y a los gobernadores emanados del Revolucionario Institucional. La estrategia no le resultó y perdió la elección.
En ese mismo tenor estarán ambas candidatas si llegan a convertirse en eso, ¿cómo le harán las dos para quitarse el sello calderonista, una, del zapatismo y de Galeano, la otra?
La construcción de una candidatura femenina triunfadora por sí sola aún es una aspiración en México, las mujeres siguen supeditadas a la decisión masculina, en el caso de Margarita se ve su entusiasmo, pero, con todo respeto, me preguntaría si el marido no quisiera que ella participe en política por la nominación panista, ¿lo haría?
Y en lo que respecta la mujer que enarbolará la lucha Zapatista, ¿tendría alguna posibilidad sin Galeano? Porque se está repitiendo el esquema centro patriarcal masculino que dicen rechazar.
Mientras se revela la incógnita, el subcomandante ya bautizó a Margarita como la Calderona, con toda la carga simbólica y tangible que ello conlleva, sobre todo, los yerros de una presidencia panista que bañó de sangre al país, en el que Tamaulipas ha pagado una cuota muy alta, y que mantiene hoy bajo un gobierno priista.
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