Cd. de México.-
Luego del accidente donde murieron 31 personas y decenas más resultaron heridas y desaparecidas en una explosión en Tultepec, las redes sociales no se cimbraron como en otras ocasiones.
Como en junio pasado cuando en Orlando, en una disco, murieron baleadas por lo menos 50 personas; o en Niza, en Francia, donde 80 personas fueron arrolladas por un autobús conducido a toda velocidad en forma premeditada.
En aquellas dos ocasiones las redes sociales fueron inundadas por mexicanos que mostraron su solidaridad poniendo en sus muros la bandera francesa o la del arco iris porque la mayoría de las víctimas muertas en Orlando eran gays.
Ahora no sucedió…
¿Sería que fueron menos muertos?…. que estaban morenitos?…. que eran mexicanos?…
Ni moños negros, ni mensajes de solidaridad, alguna oración. Nada.
El esnobismo, la pose, la falsedad, la hipocresía en todo su esplendor.
Probablemente los usuarios de redes sociales están muy ocupados compartiendo el croquis para la fiesta de Rubí, o los “memes” navideños, recetas del pavo o la última entrevista con Lady Wuuuuu.
Para los accidentes graves, como el ocurrido en el mercado de explosivos de San Pablito donde decenas de personas fallecieron por quemaduras, por el impacto de las explosiones o intoxicadas por el humo de kilos y kilos de pólvora, indiferencia total.
-Ah, un accidente más, no pasa nada; al cabo fue en México, parecen pensar.
Si a la gente no le importa, ¿cree usted que le importe al gobernador del estado mexiquense?. Para nada. Mientras los cuerpos de rescate trabajaban aún en la zona y el personal médico en los hospitales, el gobernador Eruviel Ávila, presumía en redes sociales los avances tecnológicos del Hospital de Altas Especialidades de Zumpango.
“Estamos en instalaciones de primer mundo… de primer mundo”, dice sonriente en una transmisión en vivo a través de Facebook.
La prioridad era presumir logros de su gobierno, no la atención para los heridos, y menos los muertos.
Como a Eruviel, a los usuarios de redes les duelen más los franceses o los estadounidenses.
¿Los mexicanos?, ¡Naaa!.
Quien les manda ser mexicanos… y morenitos.













