Sao Paulo, Brasil.-
A sólo tres días para el arranque el Mundial de Brasil 2014, las nubes del caos, provocado por una huelga en el metro de esta ciudad, han ensombrecido y apagado el ánimo mundialista de millones de brasileños a los que por ahora no les interesa mucho ser anfitriones del máximo evento futbolístico.
Desde el pasado jueves, los trabajadores del metro comenzaron una huelga y suspendieron el servicio en varias líneas del metro, lo cual provocó que, para poder realizar sus actividades cotidianas, miles de brasileños salieran a las calles a usar más autobuses y coches particulares, provocando grandes embotellamientos que alcanzaron marcas históricas y que han mermado el ánimo mundialista.
“Por ahora creo que muy poca gente está pensando en el Mundial, quizá los que tienen dinero, pero no a todos nos emociona”, dijo José Antonio Mello, un taxista que ha perdido mucho dinero por el paro. “Con este tráfico, nadie quiere subirse a un taxi, es demasiado caro. El paro del metro me está matando”.
La huelga del metro no es la primera que enfrenta esta sede previo al Mundial. En mayo pasado los autobuses hicieron lo mismo, pero la del metro le pega directamente al Mundial porque es la principal vía de acceso al estadio que será sede de la inauguración.
Los trabajadores demandan aumento salarial de al menos 10%. Ya rechazaron una oferta de 8.7 porciento.
“Si hay dinero para construir el Itaquerao y organizar un Mundial, ¿cómo es que no hay para el transporte público?”, dijo Altino Melo dos Prazeres, presidente del sindicato del metro.
São Paulo será sede del partido inaugural entre Brasil y Croacia, el próximo jueves. Además recibirá otros cinco partidos, incluyendo la semifinal.
Las autoridades locales estiman que unos 4.5 millones de personas usan diariamente el metro.
Los organizadores del Mundial esperaban que marchas antigubernamentales se acrecentaran con el arranque del torneo porque todo el mundo observa y es el momento perfecto para hacerse notar.
Un Mundial es el escenario perfecto para realizar protestas, más en un año político como este. En octubre serán las elecciones presidenciales en el país.
Lo que pocos esperaban era que se dieran tantas huelgas que han provocado ser más caóticas que las marchas.
Además de la del metro en São Paulo, otras sedes como Salvador y Fortaleza han tenido paros de la policía provocando robos e inseguridad, además ha habido de maestros en Río de Janeiro donde hasta los recolectores de basura se pusieron en huelga provocando caos.
Otro duro golpe para los organizadores podría ser si se da una huelga de los trabajadores de inmigración en los aeropuertos, que han amagado con un paro durante la Copa del Mundo.
Por eso, en Brasil, el Mundial hasta ahora es celebrado por pocos.


