El objetivo era llegar a los Estados Unidos para conseguir la residencia,pero al parecer se esfuma para cubano el ‘sueño americano’.
Reynosa, Tam.-
Era una fría mañana la del pasado 12 de diciembre cuando “José Cruz”, quien quiso omitir su nombre por razones de seguridad, se despidió de su esposa y su hijo de 19 años y los dejó con ilusiones en una región cercana a La Habana, Cuba.
El objetivo era llegar a los Estados Unidos para conseguir la residencia, trabajar y mandar algunos dólares a su familia, misma que dejó encargada con dos de sus hermanos.
Se subió a una balsa con rumbo incierto y después de varios días llegó a Cancún, Quintana Roo junto a otros 10 caribeños; ahí se separaron en dos grupos. Él, junto a sus compañeros decidió viajar a la ciudad de Reynosa.
Ya en el trayecto se enteraron de que la política migratoria de los Estados Unidos “Pies secos, pies mojados”, en donde ese país daba asilo político a los que abandonaban Cuba, había terminado.
Sin embargo, ese hecho no importaba demasiado, pues la mala economía de su país tampoco lo alentaba a regresar a vivir una vida miserable.
José se dedicaba a trabajar en una empresa forestal del estado cubano, cortando árboles para la siembra de tabaco, pues sólo cursó hasta sexto año de primaria, por la falta de oportunidades.
Llegó a esta ciudad desde el pasado sábado 28, sin ni un Peso y sólo con las fuerzas que le daba el recordar a su familia, pues la alimentación en su ruta, era muy escasa.
Ahora que su sueño americano se ha esfumado, su única esperanza es contactar a un amigo que radica en esta región y poder conseguir un empleo en la construcción o el campo.
Señala que no será el último cubano que tenga como objetivo llegar a territorio azteca, pues los ingresos en su tierra natal son nulos, y apenas les alcanza para alimentarse.


