Denuncian activistas falta de protección en Tamaulipas

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Ciudad Victoria.-

El asesinato de la activista Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez no sólo lastimó a su familia y a los habitantes de San Fernando, sino que cimbró muy fuerte a quienes buscan a familiares desaparecidos en Tamaulipas.

Los testimonios recabados por EL UNIVERSAL entre integrantes de colectivos y de quienes se han ido a vivir fuera de Tamaulipas coinciden en sentimientos de impotencia y temor, pero también de una férrea voluntad de continuar en su lucha.

“Hay temor, hay miedo, pero seguiremos en la búsqueda”, manifestaron los familiares.

Una de las personas más firmes como activistas es Guillermo Gutiérrez Riestra, dirigente del colectivo “Familiares y amigos de desaparecidos en Tamaulipas”, quien en la madrugada del pasado 11 de mayo —desde su cuenta de Facebook— informó del asesinato a balazos de Miriam Rodríguez en San Fernando.

Gutiérrez Riestra describió a la activista como una persona de convicciones firmes y que no sólo colaboró en las detenciones del caso de su hija Karen Alejandra, sino que además hacía señalamientos puntuales a las autoridades.

Gutiérrez tiene algo en común con la activista asesinada: también busca a su propia hija, Raquel Gutiérrez Ruiz, secuestrada en 2010 en Ciudad Victoria, por ello fundó el colectivo hace cuatro años en esta entidad.

“Actualmente tenemos integradas a unas 200 personas, entre familiares de desaparecidos y de ya fallecidos”, indicó Guillermo Gutiérrez.

Luego del asesinato de Miriam, el gobierno de Tamaulipas dio a conocer la instalación del Comité para la Implementación de Medidas de Seguridad a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas.

En la información se indicó que entre el 11 y el 17 de mayo se remitieron a la Secretaría de Seguridad Pública 13 peticiones de seguridad, “de las cuales ocho se atendieron, se establecieron medidas cautelares, o bien, se están evaluando las opciones para brindar seguridad, una más se declinó y el resto están en procedimiento”.

En entrevista, en un céntrico restaurante de Ciudad Victoria, Guillermo Gutiérrez se refirió a este tema. Acompañado sólo por su hijo y una integrante del colectivo, explicó que hace unos días un policía se presentó con él como el encargado de brindarle protección oficial. “Mira, aquí ando solo. A mí, según me dijeron, yo era el objetivo principal de protección, pero si me hubieran querido matar ya me hubieran matado”, reveló.

Gutiérrez dijo desconocer quiénes son los activistas de Tamaulipas que tienen protección oficial. Sólo mencionó que la señora Carlota Hernández Maldonado, del colectivo, y un activista de Nuevo Laredo solicitaron seguridad, “pero no sabemos si se les brindó”, aclaró.

—¿Qué tanto pesó el asesinato de la señora Miriam entre los colectivos y las personas que tienen familiares desaparecidos?

“Sí hay miedo. Es normal por los riesgos. Pero yo creo que nuestra lucha continúa, hay ánimo de seguir luchando, estamos fortalecidos”.

Consideró que por el homicidio de Miriam, “los ojos del país y del mundo volvieron a voltear a Tamaulipas para saber lo que está pasando. Las autoridades se han encargado de minimizar el tema de desaparecidos”, dijo.

“Pedimos [a las autoridades] que sean investigados los funcionarios, por lo menos que se inicie un procedimiento administrativo para ver la responsabilidad, tanto administrativas como penales, de quienes tuvieron conocimiento del llamado de auxilio de Miriam. A Miriam no se le protegió”, insistió el activista.

Diálogo con miedo.

EL UNIVERSAL contactó vía telefónica a varias personas de diferentes partes de Tamaulipas que buscan a sus familiares desaparecidos, quienes coincidieron en el temor que existe y pidieron reservar su identidad.

“Lo que yo siento es como estar muerta en vida, al no saber dónde está mi hijo. Sí hay temor, pero eso ya no importa desde que desapareció”, expresó una de las entrevistadas.

Andrea “N” no pertenece a ningún colectivo, pero desde que uno de sus hermanos desapareció hace cinco años en una de las carreteras de la entidad, tomó la decisión de radicar con su familia fuera de Tamaulipas.

“La desaparición de mi hermano fue algo que nos afectó a toda la familia, pero en especial a sus tres hijos, dos niñas y un niño”, relató.

Explicó que fue un viacrucis acudir a todas las instancias en la búsqueda de su hermano.

“Desde tener que soportar a algunos malos funcionarios que hacen su trabajo de mala gana, estatales y federales, hasta vivir con el miedo permanente de que alguien le haga daño a sus hijos o a mi mamá”, dijo.

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