San Salvador.-
El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, felicitó a monseñor Gregorio Rosa Chávez, quien fue ordenado cardenal hoy por el papa Francisco en Ciudad del Vaticano, mientras numerosos fieles seguían la ceremonia de consagración en el centro de la capital.
“Felicitaciones cardenal Rosa Chávez, tu pueblo se une en esta celebración de esperanza y fe”, expresó el presidente y ex guerrillero de 73 años en declaraciones a medios salvadoreños.
Monseñor Gregorio Rosa Chávez se convirtió en el primer cardenal de El Salvador, país en el que nació también el ahora beato Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 por escuadrones de la muerte de ultraderecha al mando del ex militar extremista ya fallecido Roberto D’Aubuisson.
Romero era arzobispo de San Salvador cuando fue asesinado mientras ofrecía una misa en una capilla de un hospital de cancerosos. Sus enemigos lo tildaban de “cura comunista” por denunciar las violaciones a los derechos humanos, tanto de los militares como de la guerrilla.
El ahora primer cardenal salvadoreño, Rosa Chávez, aseguró reiteradamente que la referida nominación la hubiera merecido Romero, quien está en proceso de canonización.
El gobierno de El Salvador “expresa su gozo por el reconocimiento de su santidad, el papa Francisco, a un hombre humilde, querido por el pueblo salvadoreño y siempre comprometido con las causas de la justicia, la paz y el amor que enseñó el maestro, nuestro señor Jesucristo”, manifestó el mandatario.
Este miércoles todos los medios de comunicación destacaron la noticia del nombramiento de Rosa Chávez como cardenal.
La iglesia de San Francisco, en el centro de San Salvador, donde Rosa Chávez fue párroco durante 30 años, fue el lugar elegido por la población para seguir, minuto a minuto, la ceremonia en la Basílica de San Pedro, Roma, en la que el papa impuso a Rosa Chávez la birreta cardenalicia y le entregó el anillo.
En la lista de los nuevos purpurados se encuentran también el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella; el arzobispo de Bamako, en Mali, Jean Zerbo; el obispo de Estocolmo, Anders Arborelius; y el vicario apostólico de Pakse, en Laos, Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun.


