Hasta el 21 de septiembre se prorrogan las vacaciones de Tomás Yarrington Ruvalcaba en Italia, acaban de diferir la fecha para su audiencia de posible extradición a Estados Unidos.
Ma qué cosa, mientras en Texas ya se les queman las habas por echarle el guante al ex “goberladrón” de Tamaulipas, los italianos se la juegan fría y le dan una buena “vacanze”, al matamorense.
A ver qué resulta de todo esto, pero con lo de Javier Duarte ya entabicado en el país, ya tenemos telenovela “polaco-choteril” para rato.
Mejor no le podía ir a Enrique Peña Nieto, para desviar atenciones hacia su persona, pues cuando vaya decayendo uno de los dos asuntos (Yarrington o Duarte), sin duda que el otro, cobrará fuerza o empezará su efervescencia.
Y luego, el hombre de Palacio, ya pensará en algo más, como por ejemplo, decidirse a ya no protegerlos más aguantar y empezar a encerrar a Eugenio Hernández Flores, tal vez a Rodrigo Medina de la Cruz, incluso a Humberto Moreira Valdés, o a Rubén, el hermano de éste, o por qué no, a los dos, pues los coahuilenses se lo merecen.
Esto podría convertirse en un circo mediático muy prolongado, harto conveniente para el propio Ejecutivo nacional.
A DOSIFICAR EL SHOW
Sólo que nosotros creemos que el hombre va a administrar muy bien todo esto, los posibles arrestos de ex ejecutivos estatales, podrían escalonarse, tal y como a él le conviene.
Esto para que aguante un poco la atención desviada sobre su persona y sobre su gobierno muy enlodado por cuanto a la corrupción y bastante negativo, por cuanto a todo lo demás.
Que en su último año de gobierno (el de Hidalgo), la prensa o más bien, todo el pueblo mexicano, no esté al pendiente de él, sino de la suerte que correrán los bandidos de la función pública.
Y mucho mejor si se puede procurar que la distracción del mexicano continúe más allá de su salida, hasta que deje el trono azteca.
Peña Nieto tiene todo para prolongar este “Pancho”, si es que lo saben llevar.
Bandidos hay ¡y de sobra!, de eso él y sus asesores lo saben muy bien.
Pobre país, la que nos vamos a chutar de aquí a que se vaya el hombre.
¿CUÁNTOS ADENTRO?
No es lo importante cuántos pisarán el fresco bote en este cierre de sexenio del mexiquense, sino cuántos permanecerán en chirona, cuántos pagarán con encierro, algo de lo mucho que hicieron.
Este por cierto, ya es uno de los periodos gubernamentales más corruptos y rateros de la historia de México, si no el que más.
Por eso, sea como sea -encerrar a otros para distraer a la opinión pública, de la figura del propio presidente-, algo intentará Peña Nieto.
Lo que valdrá la pena es que los más posibles delincuentes de cuello blanco, terminen encarcelados.
Que el “bateo” del presidente concluya con un porcentaje de 1,000, es decir, de los que meta a prisión, que todos se queden adentro.
Si no es así, no tendrá chiste esta jugarreta, de nada habrá valido la medida dizque moralizadora, esta “fiebre justiciera” del gobierno federal saliente.


