Honestamente, no estoy sorprendido por la incesante información sobre los hechos que se han venido registrando en Venezuela y en Tláhuac…
Es evidente que la intención es prevenirnos sobre lo que nos puede pasar si llegara López Obrador a la Presidencia de México.
Advertencias que, en mí opinión, a los seguidores del Peje les entran por un oído y salen por el otro, mientras que para sus detractores son hasta musicales.
Por lo anterior, creo que el marcador no se moverá en cuanto a tendencias electorales, y lo percibo así, por la razón de que el prevaleciente mal humor social es por el deficiente desempeño de los gobernantes, así como por la rampante corrupción, pues que de 32 exgobernadores 8 anden en líos judiciales, de acuerdo a la lógica y la experiencia, no pueden considerarse como excepciones, sino más bien como botones de muestra.
En consecuencia, pierden su tiempo con ese alud de advertencias. Mejor canalicen sus esfuerzos en acciones para evitar que el termómetro social rebase los 38 grados centígrados, porque de no ser así, en las elecciones del 2018 van a tener que ganarle a la mala a AMLO y entonces sí, vamos andar como en Venezuela.
Y como dice el refrán: “A río revuelto, ganancia de pescadores”, en virtud de que podría desembocar en una anulación de elecciones con el consecuente Presidente interino o bien provisional, según sea la circunstancia, basta leer los artículos 84 y 85 constitucionales para captar que si le jalan los bigotes al tigre, en ese tipo de soluciones puede terminar el proceso electoral.
Que tengan buen inicio de semana todos.


