Williamsport, P.A.-
Hoy que se cumplen seis décadas del único juego perfecto en la final de la Serie Mundial de las Ligas Pequeñas, este deporte ha saldado una deuda que tenía con el enorme Angel Macías.
El lanzador mexicano fue inducido al Salón de la Excelencia de las Ligas Pequeñas tanto por su labor en el voluntariado para impulsar el beisbol infantil en México y Estados Unidos, como por una hazaña que a la fecha no ha logrado ser reproducida.
Minutos antes del inicio del encuentro entre Texas y Carolina del Norte, celebrado el estadio Howard J. Lemade que lucía repleto de aficionados, Macías, su esposa e hijos, además de su amigo de toda la vida: José “Pepe” Maíz, pisaron la grama del estadio.
Portando una réplica de la camisola con la que ganó el campeonato mundial hace seis décadas, Macías escuchó el mensaje de los directivos de Ligas Pequeñas quienes hicieron una semblanza de su carrera deportiva.
“Es un honor inducir a Angel en el Salón de la Excelencia este año que celebramos el 60 aniversario de su histórico partido en Williamsport. Su dedicación para el crecimiento y desarrollo del beisbol en México es inspirador y creemos que las bases que dejó a lo largo del país continúan creciendo”, aseguró Stephen D. Kenner, presidente y CEO de Ligas Pequeñas.
Fue en ese momento cuando Macías tomó el micrófono ubicado en la loma de los lanzamientos del estadio Howard J. Lemade donde ofreció un conmovedor mensaje.
El ex jugador agradeció a Ligas Pequeñas el honor que le otorgan e indicó que hará lo posible por mantenerse en actividad lo más posible.
Terminada la ceremonia, Macías y “Pepe” Maiz se encargaron de lanzar la primera bola del partido semifinal del grupo norteamericano.






