Cd. de México.-
Diego es todo un donjuán, pues él solo logró revivir a la especie de tortugas gigantes en Galápagos, la cual estaba bajo amenaza de extinción.
Hace 50 años sólo quedaban dos machos y 12 hembras, pero gracias al apetito sexual de Diego ese número cambió drásticamente y ahora existen por lo menos 2000 ejemplares.
Con 100 años de edad, este macho de la especie “Chelonoidis hoodensis”, tiene seis novias con quienes tuvo 800 bebés. Posteriormente sus hijos se fueron reproduciendo entre ellos.
El buen Diego que llegó a las Islas Galápagos en 1977, desde el zoológico de San Diego, es padre del 40 por ciento de la población de tortugas de la zona.


