Gracias, Beto Roux

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Por los temblores está borrado de las pláticas el tema de las balaceras que por Reynosa, lejos de aflojarle, aprietan, como desalentador indicador de que esto va para largo y tenemos que comprender que así es, no se trata ya de solamente perseguir delincuentes sino también de restaurar el tejido social, muy deteriorado por los malos ejemplos, así que, hay que seguir con las precauciones.

Y dejé para el viernes platicarles de Heberto Roux, quien falleciera a principios de semana, un hombre pródigo en la amistad y que me recuerda el café Alaska de la calle Hidalgo, en donde servían unos tacos de harina con carne deshebrada deliciosos. Ahí en su café tejió muchas amistades, entre ellas los periodistas de la época que eran asiduos asistentes, fue tanta la armonía que fue el precursor de agasajarlos con motivo de la libertad de expresión.

Tiempo después, una parte del Alaska lo trocó en café cantante respaldando la idea de su hijo Wayo que la trajo de la ciudad de México, y fue tan exitosa que el lugar le quedó chico a la clientela de McAllen, Edimburg y obvio de ésta ciudad, por lo que lo trasladan a la zona rosa, que ya era todo un emporio turístico.

Ahí siguió el concepto de músca en vivo con Wayo Roux y la División del Norte, los viernes predominaba la clientela del otro lado del Río Bravo y los sábados la de la localidad, pero llegó a fines de los 70 la onda disco y la música en vivo desapareció.

El Alaska se adecuó a los tiempos y se convirtió en discotheque y en uno de los principales atractivos de la zona rosa, pero entre la inseguridad y que en McAllen ya permitieron la apertura de negocios del mismo giro, la zona rosa de Reynosa comenzó a languidecer hasta que finalmente se extinguió.

Hoy, solo permanece abierto el bar la Pequeña Holanda y de pie aunque cerrados, negocios que fueron icónicos de ese sector como el Sam’s, la Fonda del Sol, el Alaska y el Treviño’s.

A nombre de mí familia, Wayo, recibe mis condolencias al igual que para tú mamá y tú hermana, y a Beto Roux, que en paz descanse y gracias por haberle dado a Reynosa un lugar en donde premiabas al paladar y, luego de diversión, sin escándalos ni excesos para los jóvenes de la época de ambos lados de la frontera.

Que tengan todos buen inicio de fin de semana.

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