Ciudad de México.-
El ex árbitro Joaquín Urrea mira con dudas a las nuevas generaciones de silbantes mexicanos. Los acusa de no tener la personalidad para pintar de rojo a un jugador, un problema que viene desde su formación.
“En términos generales, no es malo [el arbitraje mexicano] y en ciertos momentos, diría que muy bueno. Pero, lo que pasa es que les falta capacitación”.
Aunque el ex nazareno no pierde la esperanza de ser testigo de una nueva época dorada. “Se extrañan esos tiempos donde mandaba el ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez, en que no nos temblaba la mano para expulsar a un futbolista o hasta a un integrante del cuerpo técnico. No teníamos buenos sueldos, pero sí amor por la profesión. Eso marcó al futbol mexicano también”.
Reprueba. Sobre la actuación de César Ramos Palazuelos el sábado en el empate 1-1 de Costa Rica y Honduras, en juego del hexagonal final, donde los ticos empataron por el agregado de seis minutos, Urrea no duda en reprobar al mexicano. Y expone la siguiente lección: “Muchos grandes árbitros de la historia pararon su carrera por no saber arbitrar los últimos cinco minutos. César no supo arbitrar para él. No quiero que se malinterprete, el árbitro no debe arbitrar para el equipo A o B, cuidar que no haya desorden y detener el juego cuantas veces sea necesario”.


