Los hombres del Consejo Mexicano de Negocios no ocultan su aversión a López Obrador, ocasionada en parte por la hostilidad hacia ellos. Ya los tildó de rapaces y que no quieren dejar de robar.
Una generalización que es de inferirse la andanada que encausaran en su contra, pero mientras no pase del perímetro mediático de atacar y contraatacar no será problema, es parte del juego democrático.
El caso es que mientras AMLO desenmascara a quienes considera traficantes de influencias, éstos desnudan sus debilidades de carácter para ofuscar la inteligencia de los votantes y lo vean como un peligro para México.
Me parece que el candidato presidencial del Morena está haciendo malabares con bolas de fuego sobre una alfombra de pólvora, que en donde se le caiga una se va esfumar la enorme ventaja que lleva en las tendencias electorales.
Una cosa es que la gente esté molesta por la inseguridad y la corrupción, y otra que quiera confrontar rabiosos por doquier.
No es polarizando ánimos como se sale del pozo porque aún ganando López Obrador luego los vencidos le complicarán sus actos de gobierno y podría haber como respuesta: el autoritarismo.
En síntesis: AMLO es indudablemente un hombre inteligente y con una destreza política muy superior a la de sus adversarios que ni en montón lo han podido frenar, sabe que peleando con los que él considera rapaces amacizará su popularidad entre las clases medias y populares.
Pero pudiendo transcurrir lo que resta de campaña como en balsa sobre remanso río, podría llegar a la jornada comicial en medio de relámpagos y truenos que son el presagio de tormentas.
Es viernes, el sacrificio de cuervos con sus consabidas coronas es ritual para iniciar el fin de semana, y ayer tuvimos un calorón de 38 grados centígrados como presagio de un frente frío. Llévensela con calma y que la pasen bien.


