Mares de petróleo, basura y descontrol

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Se acaban las vacaciones y los que salieron a disfrutar de las playas del caribe mexicano, al llegar se dieron cuenta que pagaron por un lugar que sólo existe en el recuerdo y en las guías turísticas del pasado, pues el exceso de sargazo hace parecer más un pantano que una playa cristalina, esto sucede en los municipios de Cancún, Tulum y Solidaridad, donde se encuentra la famosa Playa del Carmen, en el estado de Quintana Roo.

No fueron estafados, tristemente los responsables del lugar aún no saben cómo arreglar el daño, ni cuánto tiempo durará; además de que existe la duda si se regenerará uno de los más bellos paraísos terrenales localizados en México.

Lo que pelean los empresarios de la zona hotelera afectada en Quintana Roo, es lo que ellos mismo provocaron; primero obligan y sobornan a la autoridad para que les otorguen espacios para instalar sus complejos hoteleros en lugares donde deberían de ser áreas protegidas y, luego les exigen que se le de una explicación del porque el ecosistema no puede responder en autodefensa.

Las playas en México cada vez están más contaminadas y ya saben a quien se lo debemos: a las autoridades, a todos los ciudadanos quienes también somos responsables, además de los empresarios turísticos.

A corto plazo los empresarios vieron sus ganancias íntegras sin afrontar los daños al ecosistema; pero, qué ha pasado a largo plazo cuando sus clientes desaparecen y sus ganancias se ven afectadas por los daños que ellos mismos generaron?

Un ejemplo puntual de que la corrupción afecta directamente a una playa es la de Miramar, en Ciudad Madero, Tamaulipas: donde cerca existe una refinería. La playa tiene un color verdoso, donde casi no se ve el fondo, debido a que el petróleo derramado la ha puesto sucia y turbia.

Además, es común enterrar tus manos en la arena y en lugar de conchas, encuentras petróleo solidificado, al que le llamamos chapopote. También el olor a petróleo es más fuerte algunas veces, que el de la brisa del mar.

Otro desastroso ejemplo es la playa de Guayabitos, Nayarit; donde los negocios envían sus desperdicios directamente por tuberías que van a dar a la playa, como pasa en algunas zonas de Acapulco.

Algo anda mal y se verá reflejado próximamente en los ingresos que da el turismo en nuestro país, que es el sector que más aporta al Producto Interno Bruto, con un 16 por ciento, refleja anualmente alrededor de 166 mil millones de dólares que entran al país.

Si de por si tenemos ya baja en el petróleo, desabasto en el agua potable, ríos contaminados, etcétera y, ahora la contaminación de las playas será también causa de crisis económica y por ende, crisis social.

México es un país ejemplar en materia de turismo como uno de los principales impulsores de su economía, al pasar de los años si no se resuelve el problema del sargazo no lo será lastimosamente y podría ser nombrado como un ejemplo de lo que no se debe hacer como la sobreexplotación de biósferas naturales.

Por lo pronto y mientras le encuentran una solución al exceso de vegetales enviados por la marea desde el mar de Sargazo localizada en el Triángulo de las Bermudas, muchos turistas eligen otros espacios como Isla Mujeres y playa Bacalar, además de otros destinos en otras entidades de México.

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