Washigton, EU.-
Día de anuncios y cambios en altos cargos de la Casa Blanca. Tras varios días de especulaciones, el presidente Donald Trump anunció sus elegidos para dos lugares que estaban vacantes en su gabinete: Heather Nauert, como nueva embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y William Barr, como fiscal general.
La elección de Nauert es la más sorprendente, pero no la menos esperable. Desde que a principios de octubre Nikki Haley renunciara a su cargo ante la ONU, la actual portavoz del Departamento de Estado había encabezado las apuestas para sustituirla. La ex periodista ha pasado, en menos de dos años, de presentar “Fox and Friends”, de Fox News, a optar a ser la imagen de la diplomacia estadounidense ante la ONU. En parte, demuestra una vez más la unión entre la Casa Blanca y la cadena.
“Tiene mucho talento, es muy inteligente y es muy rápida. Será respetada por todo el mundo”, aseguró Trump. Nauert tendrá que pasar por el proceso de confirmación en el Senado, que se prevé tenso y centrado en su falta de experiencia. De ser elegida, será la cuarta mujer consecutiva que ocupa el puesto de embajadora de EU ante la ONU, sucediendo a Susan Rice, Samantha Powell y Nikki Haley.
Barr es una elección menos polémica. Barr, “uno de los juristas más reconocidos del país”, según Trump, ocupó el cargo de fiscal general entre 1991 y 1993, en la administración del recientemente fallecido George H. W. Bush.
El nombre de Barr había sonado en las últimas horas con fuerza, propuesto hace días al presidente. El magnate confesó que no sabía mucho de él hasta que empezó a buscar sustituto para Jeff Sessions.
El pasado de Barr prevé que su confirmación será fácil en el Senado y además Trump se aseguraría en el Departamento de Estado un aliado contra la investigación de la trama rusa. Con Nauert y Barr empezó lo que se espera que sea un terremoto dentro de la Casa Blanca, preparada para hacer cambios profundos.
La primera sería la del jefe de Gabinete, John Kelly. Hace semanas que se especula con la salida del hombre que tenía que poner orden en el Ala Oeste, debido a que la relación con Trump estaría agotada.
Entre cambios, despidos y contrataciones, el ex secretario de Estado, Rex Tillerson, fulminado por Trump vía Twitter, está empezando a hablar en público sobre su impresión del presidente.
En una charla en Houston, Tillerson describió a Trump como alguien “bastante indisciplinado” a quien “no le gusta leer”, a quien hay que explicar cómo funcionan las cosas para que no viole la ley. Muchos reportes aseguraron, hace tiempo, que el ex secretario calificó al presidente de “jodido idiota”.
El magnate respondió vía Twitter y declaró: “Rex Tillerson no tenía la capacidad mental necesaria. Era tonto como una roca y no pude deshacerme de él lo suficientemente rápido”.


