Reynosa, Tam.-
El hombre que convirtió una plaza en un edén se ha dedicado durante casi 20 años a plantar árboles de varias clases con recursos propios.
Él mismo construyó un sistema de riego con el que alimenta a más de 300 ejemplares. Aparte, colocó bancas y gracias a su trabajo es que este parque existe.
Su historia cobró notoriedad cuando fue publicada en la primera edición impresa del mes de octubre del periódico Hora Cero Tamaulipas/Valle de Texas y el pasado 13 de diciembre fue distinguido por la Fundación Casa–Arte, que desde hace 17 años otorga el Galardón altruista Siglo XXI.
El presidente vitalicio del consejo consultivo de los premios altruistas, Luis Lauro Moreno Rodríguez, en coordinación con esta fundación se reunieron para reconocer su trayectoria, el mérito más alto en el desarrollo intelectual, social, profesional y humanitario en Reynosa.
En su haber el premio ha reconocido a más de 350 personalidades con una estatuilla.
Los acreedores al premio se seleccionan mediante una encuesta realizada en el público local y extranjero.
La fundación le hizo llegar un documento para hacerle saber de este reconocimiento.
Don Máximo sobresalió como un “ejemplar protector a la flora y a la importancia con relación al medio ambiente”.
“Reconocemos su lucha y esfuerzo por dignificar la vida de los desprotegidos, que sin importar su tiempo ni la distancia va fincando el sólido cimiento en la reconstrucción de esta nueva sociedad.
“Admiramos su entrega sin reserva a los que esparciendo amor retoma como propias las causas justas que enaltecen al ser humano, las que gracias a su noble actitud lo convierten en forma indiscutible como ganador de la escultura Premio Altruista Siglo XXI”, firmaron en la misiva Luis Lauro Moreno Rodríguez y Arturo García Martínez, presidente vitalicio y presidente del comité organizador respectivamente.
Plaza ‘La Amistad’, como don Máximo la bautizó, se localiza en las calles Sierra del Humo, Sierra Morena, Peña Nevada y Cananea Sur de la colonia Las Fuentes sección Lomas en Reynosa.
Es un espacio único en la ciudad que en casi dos décadas pasó de ser un terreno rústico de agostadero, a un oasis de sombra y armonía, donde ahora coexisten diferentes especies de plantas, árboles y se escucha el canto de las aves que retozan en la vegetación.
A sus 79 años cumplidos don Máximo Vera Garza es el responsable de que esta plaza sea un sinónimo de vida y oxígeno, así como un agradable refrigerio para mitigar los fuertes calores que predominan en la región.
Debido a su exuberante belleza ‘La Amistad’ es un atractivo para la vista y para convivir con la naturaleza. En este huerto hay desde manzanas, peras, naranjas, aguacates, limones, tamarindos, mangos y ciruelas, hasta nísperos, chirimoyas, pingüicas, pistachos, higos y nueces, además de otros árboles que están por germinar frutos, sin considerar aquellos que son ornamentales. Honor a quien honor merece.




