Andrés Manuel Lopez Obrador circula por las calles en un automóvil sedan, viaja en clase comercial y no cuenta con elementos de seguridad privada para resguardarlo, pero todo lo anterior lo tendrá que reconsiderar.
Está bien que sea sencillo, pero el México de hoy no es el que nos prometió, es el que nos dejaron anteriormente, del que se tiene y nos tenemos que cuidar.
A menos de concluir su primer bimestre como presidente de México ya está dando resultados, por lo que ganará muchos enemigos y, por lo tanto, ya no le será tan fácil andar libremente en las calles como antes cuando fue candidato y nadie le creía que llegaría a la presidencia.
Las medidas que está tomando son extremas, ya lo hemos visto con los cierres de gasoductos en diversas partes del país, y éstas apenas comienzan.
Y es que un nuevo gobierno nunca había agarrado el toro por los cuernos tan rápido como lo ha hecho el de AMLO, porque nos tomaban el pelo, haciendo como que no sabían de los problemas que aquejaban el país, como si sus partidos, PRIAN, los desconociera después de tanto tiempo en el poder.
No es monedita de oro, pero sus acciones están llamando la atención y perjudicando a mucha gente, inclusive a los del crimen organizado, quienes son los principales “consumidores” del robo de combustible.
Esto se pone color de hormiga y se va a poner peor conforme pase el tiempo y sus estrategias que a muchos les parecerán improvisadas y no los culpo, porque este gobierno es de izquierda, el primero en la historia de México y AMLO apenas está por cumplir su segundo mes en la silla presidencial.


